El PSOE de Toro ha salido al paso de las críticas del Partido Popular a la actualización de la ordenanza municipal que regula las tasas por ocupación de la vía pública, especialmente las que afectan a los puestos del mercadillo. Los socialistas defienden que la modificación era necesaria después de más de tres décadas sin revisar la normativa y acusan al PP de generar alarmismo y enfrentar al comercio local con los vendedores ambulantes.
La agrupación socialista considera que tanto los establecimientos comerciales del municipio como los puestos del mercadillo son importantes para la economía de Toro y sostiene que ambos deben contar con normas claras y un trato igualitario. En este sentido, reclama a los populares que planteen propuestas alternativas en lugar de utilizar la cuestión como motivo de confrontación política.
Uno de los principales argumentos del PSOE es que la ordenanza anterior, aprobada en 1990, seguía calculando las tasas en pesetas y mantenía un sistema de recaudación que obligaba a un trabajador municipal a pasar puesto por puesto para cobrar en efectivo. Según los socialistas, tampoco existía un registro actualizado de licencias, hasta el punto de que algunas seguían figurando a nombre de personas fallecidas.
La nueva regulación, defienden, permitirá ordenar las licencias y sustituir el cobro en metálico por los pagos bancarios, un cambio que consideran necesario para mejorar el control administrativo y ofrecer mayores garantías a los vendedores.
En cuanto al impacto económico, el PSOE cifra en un 20% la actualización de las tasas y la considera moderada frente al incremento del coste de la vida acumulado desde 1990, que sitúa en el 94%. Como ejemplo, señala que un puesto de cinco metros lineales abonará 6,20 euros por jornada de mercado, lo que supone 161,20 euros por semestre, unos 26,80 euros mensuales.
Los socialistas justifican la revisión por los gastos municipales asociados al mercadillo, entre ellos la limpieza, la seguridad y el mantenimiento de los espacios públicos que ocupa.
La formación también defiende que los vendedores ambulantes deban abonar la tasa aunque no acudan puntualmente a instalar su puesto. Su argumento es que la plaza permanece reservada para el titular de la licencia y que eximir del pago a quienes decidan no acudir supondría, a su juicio, un agravio comparativo con los comerciantes de Toro, que mantienen sus negocios abiertos durante todo el año y afrontan de manera continuada alquileres e impuestos.



