Los vecinos de Vega de Tera y municipios cercanos en Zamora han decidido plantarse ante la propuesta de instalación de una macroplanta de biogás por la empresa portuguesa CAPWATT. Este proyecto, denuncian, "requeriría más de un millón de litros diarios de orines y la instalación de al menos 60 macrogranjas", lo que ha levantado una oleada de protestas debido a las implicaciones medioambientales y sociales que conllevaría.
Con el lema "QUEREMOS PROYECTOS EMPRESARIALES SOSTENIBLES, NO QUE NOS LLENEN EL VALLE DEL TERA DE ORINES", los habitantes expresan su "rechazo total" a una iniciativa que, aseguran, "llenaría la zona de malos olores y contaminación, amenazando no solo el paisaje natural y la calidad de vida local, sino también el potencial económico y turístico de la región". La indignación se amplifica al considerar la reciente implementación del AVE en la zona, una inversión destinada a potenciar el desarrollo económico y social, "que se vería opacada por la instalación de la planta".
La alcaldesa de Vega de Tera y su equipo de gobierno, pertenecientes al Partido Popular, están en el punto de mira de los ciudadanos, quienes los acusan de "proteger intereses personales en detrimento del bien común". Los vecinos claman por políticas sostenibles "que realmente promuevan la repoblación y revitalización de Zamora", en vez de aprobar proyectos "que podrían machacarlos definitivamente y para siempre”.
El próximo 4 de mayo, a las 12 del mediodía, se ha convocado una gran manifestación en las puertas del Ayuntamiento de Vega de Tera, donde los vecinos esperan hacer oír su voz en contra de este proyecto "destructivo". Además, ya se está constituyendo una asociación de vecinos que se encargará de contratar los servicios jurídicos necesario para tomar acciones legales, tanto contra la empresa como contra cada uno de los que forman el equipo de gobierno actual del Ayuntamiento de Vega de Tera, en caso de que el Ayuntamiento o CAPWATT decidan continuar con la propuesta.
Los vecinos de la zona están "decididos a defender su tierra y su futuro", rechazando cualquier intento de imposición de proyectos que "alteran irreversiblemente su calidad de vida y el paisaje que los rodea". Esta lucha no solo refleja el deseo de preservar el entorno, sino también el espíritu combativo de una región que, aunque marcada por la despoblación y el olvido, se resiste a ser "el basurero y el depósito de decisiones políticas y empresariales perjudiciales".



