Durante años, las antiguas escuelas de Lobeznos dejaron atrás su primera vida. El edificio que había acogido a los niños del pueblo llegó a convertirse después en consultorio médico y vivienda del facultativo. Hoy vuelve a cumplir una función residencial, esta vez como vivienda destinada al alquiler social tras una actuación de más de 103.000 euros.

La historia de Lobeznos resume buena parte de la filosofía que hay detrás de Rehabitare: mirar de nuevo a edificios que ya existen, recuperar aquellos que han quedado en desuso y convertirlos en hogares para quienes necesitan una vivienda asequible. En los pueblos, donde cada inmueble recuperado puede contribuir a mantener actividad y población, la rehabilitación se convierte así en algo más que una obra.
Desde su puesta en marcha en Castilla y León, Rehabitare ha ido ampliando el parque público de alquiler social mediante la recuperación de inmuebles que, en muchos casos, habían perdido su función original. El programa, reinstaurado en 2016 después de su primera experiencia piloto, nació con una finalidad que sigue siendo central: facilitar el acceso a la vivienda y contribuir a mantener población en el medio rural. A ello se suma el impacto económico de unas obras que recaen en empresas y profesionales del territorio.








