"Custodian a los Reyes Magos, nos hacen paso para dar la bienvenida a Don Carnal, nos amparan en la semana de Pasión, nos cuidan por la Asunción... no faltan a ninguna cita". Por ello, en reconocimiento a su "desinteresada entrega en favor de los demás", el Ayuntamiento de Villaralbo concedía en las últimas horas la Medalla de Oro a la Agrupación Local de Voluntarios de Protección Civil de Villaralbo.
Una distinción que tan solo había sido otorgada con anterioridad en una ocasión a Demetrio Madrid, villaralbino que logró ser el primer presidente de la Junta de Castilla y León y que este domingo no quiso perderse la entrega del galardón a sus paisanos.
"Los chicos de naranja", tal y como los denominó la alcaldesa Ana Belén González, se mostraron enormemente agradecidos por el reconocimiento a una labor que en sus orígenes fue ingrata. Sin embargo, con el tiempo, pasaron de ser un estorbo a ser imprescindibles. De hecho, otras localidades también han requerido sus servicios cuando así lo han solicitado como por ejemplo en el incendio de Villardiegua en 2013, o en la visita de la reina Doña Sofía con motivo de la inauguración de las Edades del Hombre de Toro.
"Cuando empezamos hace quince años, solo pedimos dos condiciones: no dinero, no política, nosotros trabajamos por y para el pueblo", afirmaba entre los aplausos del público Carmen Izquierdo, jefa de equipo.
Asimismo, además de la entrega de la distinción al cuerpo de voluntarios, el Ayuntamiento también rindió tributo a ocho vecinos del pueblo que en 2016 cumplieron noventa años. Jeromita, extrabajadora de la fábrica de telas; Tomás, quien trabajó en la antigua fábrica de estaño; Manuela, la churrera; Marcelino, el exalcalde; Adrián, agricultor; Herminio, el sabio pastor; Araceli, la mayor de siete hermanos, y Dolores, andaluza, fueron los homenajeados.
Un emotivo acto dinamizado por la coral Aures Cantibus y por las palabras de la alcaldesa, quien rescató algunos de los versos atribuidos a Borges:
"Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora".



