El repentino episodio de calor que atraviesa la provincia de Zamora dispara el riesgo de incendios forestales. Tras un invierno marcado por las abundantes lluvias y una primavera en la que la vegetación ha crecido de forma abundante, la llegada de temperaturas propias del verano, unida a la previsión de tormentas y fuertes rachas de viento asociadas, convierten al campo y el monte en un área especialmente sensible en los próximos días a pesar de que aún no ha comenzado la campaña estatal de incendios —cuyo inicio está previsto para el próximo 1 de junio—.

Después de jornadas en las que el riesgo se ha mantenido bajo o moderado, los mapas elaborados por la Agencia Estatal de Meteorología reflejan ya desde este martes un peligro alto o muy alto en buena parte del territorio. Unas condiciones que se prolongarán durante el resto de la semana, coincidiendo con máximas de hasta 36 grados y la aparición de tormentas con aparato eléctrico pero escasa precipitación.
Según las previsiones actuales, el sábado podría convertirse en la jornada más complicada y en la que más precauciones deben tomarse, con zonas de la provincia en riesgo extremo. Ante este escenario, las autoridades recomiendan extremar las precauciones tanto en el campo como en zonas boscosas para evitar incendios que puedan propagarse favorecidos por el calor, el viento y la abundancia de vegetación que se va secando paulatinamente. En principio, de cara al domingo la situación mejoraría de forma considerable.






