Noviembre descontaba sus últimos días en 2014 cuando un suceso sacudió a la provincia de Zamora. La tranquilidad de la localidad zamorana de San Vicente de la Cabeza se veía perturbada por la presencia de varias patrullas de la Guardia Civil y de la Policía Nacional que se acercaban a la zona del río.
Allí, dentro de un pozo, aparecían dos cadáveres, que resultaron ser los de Adolfina Puello y su hija. El asesino confeso de estos crímenes era Raúl Álvarez, cuya relación con esta localidad zamorana estaba en que su madre y su tía eran oriundas de esa zona. Al parecer, y según trascendió poco después, el acusado las habría asfixiado y habría trasladado sus cuerpos hasta la zona donde se hallaron los cadáveres.
Tras meses en los que la justicia ha estado trabajando, en las últimas horas se conocía que la Fiscalía de Madrid solicita 38 años de prisión para este ciudadano; además, se pide una indemnización a los padres de la fallecida de 100.00 euros y otra para los abuelos de la niña de 35.000 euros a cada uno de ellos. El acusado, de 32 años, será juzgado el lunes por un Jurado Popular de la Audiencia Provincial de Madrid.



