Una visita que parecía inofensiva terminó con la desaparición de varias joyas. Una mujer se hizo pasar por trabajadora social para acceder a la vivienda de una persona mayor en Zamora y permaneció en su interior alrededor de una hora, tiempo durante el que sustrajo distintos objetos de valor. El episodio, ocurrido este fin de semana, es uno de los dos sucesos delictivos registrados en la capital que ha dado a conocer este martes el subdelegado del Gobierno, Ángel Blanco.
El segundo caso se produjo el domingo por la mañana y tuvo como víctima a un hombre de edad avanzada al que otra mujer sustrajo una cadena de oro mediante la técnica del abrazo cariñoso. Dos formas distintas de acercarse a las víctimas, pero con un mismo resultado: aprovechar la confianza de personas mayores para hacerse con sus pertenencias.
Blanco ha informado de ambos hechos tras la reunión semanal de coordinación entre la Policía Nacional y la Guardia Civil. Según ha explicado, hacía días que no se registraban sucesos de estas características en la ciudad. En el caso del hurto en la calle, ha apuntado a la actuación de delincuentes itinerantes, que suelen aprovechar los fines de semana para acercarse a personas mayores cuando salen a pasear y encuentran menos gente alrededor.
El caso de la falsa trabajadora social pone el foco en una de las situaciones que más preocupan a las fuerzas de seguridad: el acceso al domicilio mediante el engaño. La presunta autora consiguió entrar en casa de una mujer mayor haciéndose pasar por una profesional de los servicios sociales y permaneció allí aproximadamente una hora. Cuando se marchó, faltaban joyas.
El subdelegado ha insistido en que la responsabilidad nunca recae en quien confía, sino en quien utiliza esa confianza para delinquir. La prevención, no obstante, puede dificultar este tipo de actuaciones, especialmente cuando el engaño se apoya en una supuesta visita profesional.
En este sentido, Blanco ha recordado que los trabajadores sociales y los técnicos de suministros como el gas o la electricidad no suelen presentarse sin previo aviso. Lo habitual es que sus visitas respondan a citas concertadas o a comunicaciones oficiales de las instituciones o de la comunidad de vecinos.
La recomendación es desconfiar de las visitas inesperadas, comprobar quién llama antes de abrir y no permitir la entrada a desconocidos. Para ello, el subdelegado aconseja utilizar la mirilla y mantener puesta la cadena de seguridad.
El otro suceso se produjo el domingo por la mañana. En este caso, la mujer presuntamente implicada se acercó a un hombre de edad avanzada y utilizó el abrazo cariñoso para sustraerle una cadena de oro. Se trata de una técnica que aprovecha la proximidad física y la sorpresa para robar joyas sin que la víctima necesariamente advierta lo ocurrido en ese momento.
Blanco ha advertido de que este tipo de hurtos suele concentrarse en fines de semana, cuando las personas mayores salen a pasear y hay menos viandantes en determinados lugares. Por ello, ha pedido extremar la precaución ante acercamientos inesperados y avisar a la Policía Nacional si se detecta alguna situación sospechosa.
Ante cualquiera de los dos escenarios, el subdelegado ha recordado que se puede contactar con la Policía Nacional en el 091 y con la Guardia Civil en el 062. Si el robo llega a producirse, también es importante presentar la correspondiente denuncia.
La advertencia llega después de un fin de semana con dos episodios distintos en Zamora, pero que comparten un mismo elemento: el engaño como vía para acceder a las pertenencias de personas mayores. La recomendación de las fuerzas de seguridad es mantener la cautela sin renunciar a la confianza cotidiana y recurrir a los agentes ante la menor duda.



