El incendio forestal de Fermoselle encara este domingo con gran parte de su perímetro estabilizado, aunque el operativo mantiene todos sus esfuerzos en la zona de Mámoles, donde persiste el mayor riesgo de reproducción de las llamas.

La directora técnica de extinción, Mar Lejárraga, ha explicado que las condiciones meteorológicas durante la noche y las primeras horas de la mañana han favorecido las labores de los equipos. "Las condiciones meteorológicas han sido favorables para los trabajos que hemos ido realizando", ha señalado.
Los efectivos han centrado su actuación en la consolidación del perímetro, especialmente en la complicada zona de Los Arribes, mediante una línea de trabajo a pie y el riego con agua de las autobombas, una tarea que ha calificado de "muy laboriosa".
No obstante, Lejárraga ha advertido de que la situación podría complicarse conforme avance la jornada. "Suben las temperaturas, baja la humedad y, sobre todo, aumenta la velocidad del viento", ha explicado, unas condiciones que incrementan el riesgo de que se produzcan nuevas reactivaciones.
La zona de Los Arribes, a la altura de Mámoles, continúa siendo el punto más delicado del incendio y aún no se considera cerrada. Allí permanecen desplegados tanto medios terrestres como aéreos, ya que el viento puede favorecer carreras ascendentes del fuego, especialmente peligrosas por la orografía del terreno.

Ante esta situación, la responsable de extinción ha asegurado que el operativo extremará las medidas de seguridad para proteger a los efectivos que trabajan sobre el terreno mientras continúan las labores de vigilancia y consolidación del perímetro.



