La Guardia Civil de Zamora investiga a un varón como presunto autor de un delito de conducción temeraria tras protagonizar un episodio de acoso vial en la carretera N-122, a la altura de la zona conocida como El Puerto, entre los kilómetros 465 y 468.
Los hechos se remontan a la tarde del 28 de junio, cuando un matrimonio regresaba a su domicilio después de pasar el día en el área fluvial de Ricobayo. Según la investigación, una furgoneta realizó un adelantamiento incorrecto, viéndose obligada a regresar de forma precipitada a su carril al aproximarse otro vehículo en sentido contrario.
Tras esa maniobra, el conductor adelantado realizó una ráfaga de luces para advertir del peligro. Fue entonces cuando, presuntamente, el conductor de la furgoneta comenzó a acosar al otro vehículo durante varios kilómetros.
Según la Guardia Civil, realizó frenazos bruscos para obligar a frenar al turismo que circulaba detrás, circuló sin respetar la distancia de seguridad, adelantó con vehículos de frente, invadió parcialmente el carril contrario y efectuó adelantamientos en zonas prohibidas y con escasa visibilidad, poniendo en riesgo la vida e integridad física del matrimonio y del resto de usuarios de la vía.
Ante la gravedad de la situación, el conductor decidió denunciar los hechos en dependencias de la Guardia Civil. La investigación se vio reforzada por un vídeo grabado por la acompañante, que permitió al Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico (GIAT) reconstruir lo ocurrido e identificar al presunto responsable.
Esta semana, los agentes procedieron a investigar al conductor por un presunto delito contra la seguridad vial, al considerar que su forma de conducir generó un riesgo concreto para el resto de usuarios de la carretera.
La Guardia Civil recuerda que este tipo de comportamientos constituyen violencia vial, una conducta que incluye maniobras intimidatorias como frenazos deliberados, impedir adelantamientos o circular pegado al vehículo precedente con la intención de coaccionar o intimidar.
En los casos más graves, cuando la conducción se realiza con manifiesto desprecio por la vida de los demás, el Código Penal contempla penas de entre dos y cinco años de prisión, multas de 12 a 24 meses y la privación del permiso de conducir durante un periodo de entre seis y diez años.
Asimismo, el Instituto Armado recomienda no responder a las provocaciones, evitar el enfrentamiento con el otro conductor y denunciar los hechos aportando datos como la matrícula, el lugar, la hora y, si es posible, imágenes o vídeos que faciliten la investigación.




