martes. 07.07.2020 |
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Los agricultores y ganaderos de Castilla y León encabezan la contratación de seguros agrarios

Los agricultores y ganaderos de Castilla y León encabezan la contratación de seguros agrarios
Los agricultores y ganaderos de Castilla y León encabezan la contratación de seguros agrarios

Agroseguro sostiene que los ratios de cobertura de herbáceos son en la región hasta un 40 por ciento más altos que en otras zonas cerealistas. Las contrataciones se dispararon en 2017 tras la sequía.

El agricultor castellano y leonés es históricamente previsor. Agroseguro tiene datos que demuestran que la prudencia de los campesinos de nuestra comunidad, sobre todo los cerealistas, es la más alta de toda España. Nuestros agricultores y ganaderos son los que más aseguran, con diferencia. Los ratios de cobertura en herbáceos, por ejemplo, son en nuestra región infinitamente superiores a las medias nacionales: un 80 y un 90 por ciento frente a un 50 en otras zonas también cerealistas de Andalucía, Castilla-La Mancha o Aragón.

El director territorial de Agroseguro de Castilla y Leon, Jose Ignacio García Barasoain, dice a COAG CASTILLA Y LEÓN que “el miedo guarda la viña”. O sea, que cuando el agricultor teme las adversidades climáticas es cuando se echa de lleno en brazos del seguro. Así pasó en 2017, según datos de Agroseguro, cuando la sequía arrasó los campos de nuestra comunidad. El capital asegurado se disparó desde los 875 millones en 2016-2017 a casi 1.200 en el siguiente ejercicio y se consolidó en 1.135 y 1.273 en los posteriores. Aunque también en el dato hay que incluir el inicio del apoyo económico al seguro por parte de la Junta y como recuerda García Barasoain, “la eficacia y rapidez del sistema de seguros” que permite cobrar las primas con inusitada rapidez.

Por su parte COAG  no cede en insistir en la contratación del seguro como herramienta vital para garantizar la renta del agricultor. Y recuerda que el apoyo público al sistema de seguros es simple y llanamente, la garantía de que el sector agrario exista. Y lo es también del desarrollo económico de las zonas rurales. Si consideramos que la siniestralidad se sitúa en el 90% respecto a las primas imputadas, el sector agrario recibe más fondos de los que aporta del seguro.

Atrás quedaron los tiempos en que los agricultores y ganaderos fiaban su futuro al cielo. El paso de los años, de las sequias, de los temporales, ha demostrado que era una mala estrategia. Hoy el seguro es una de las principales herramientas que el campesino utiliza para su labor, tanto que en el campo dicen que quien no asegura es porque no ha echado las cuentas.

Que se lo pregunten a José María Coria, cerealista salmantino, convencido de que resulta infinitamente más rentable asegurar. Jose María recibió hace unos días una severa tormenta de agua y pedrisco en sus cultivos de Palaciosrubios, en Salamanca, que hubieran arrasado con todo de haber llegado dentro de quince días. Y da un dato incuestionable. En el pueblo, tras la pasada sequía, el 80 por ciento de los agricultores se pasó al seguro.


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