COAG Castilla y León reclama una ayuda de 20 euros por colmena ante el fuerte incremento de la depredación de abejas por parte del abejaruco, que ya ha provocado caídas productivas superiores al 50% en buena parte de la Comunidad.
La organización agraria advierte de que la presencia del abejaruco se ha convertido en un problema cada vez mayor para los apicultores de Castilla y León. Según COAG, los daños provocados por esta ave se han duplicado en las explotaciones apícolas durante los últimos años, agravando una situación que afecta directamente a la producción.
La organización vincula este incremento con el cambio climático y la progresiva desaparición de insectos, que habría reducido las fuentes de alimento disponibles para el abejaruco y convertido a las abejas en uno de sus principales objetivos.
COAG señala que el impacto económico para los profesionales del sector es elevado. Cada colmena que muere supone una pérdida de unos 120 euros para el apicultor, una cantidad que, según denuncia la organización, no cuenta actualmente con ayudas públicas pese a los perjuicios ocasionados.
En este contexto, la organización agraria reclama a la Junta de Castilla y León una ayuda directa de 20 euros por colmena, además de medidas destinadas a controlar la población de esta especie y reducir su impacto sobre las explotaciones.
COAG recuerda, no obstante, que el abejaruco es un ave especialmente protegida y que su caza está prohibida. Las sanciones por abatir ejemplares pueden oscilar entre los 5.000 y los 200.000 euros, por lo que la organización considera necesario abordar el problema mediante medidas específicas de gestión y compensación.
La situación, según COAG, alcanza una dimensión especialmente preocupante en la mayor parte de Castilla y León. La caída de la producción supera el 50% en las explotaciones de toda la Comunidad, salvo en las zonas del norte próximas a la cornisa cantábrica, donde el impacto sería menor.
La organización agraria reclama así una respuesta para un sector que considera que está soportando en solitario unas pérdidas que, a su juicio, requieren compensaciones económicas y medidas de control ante una presión creciente sobre las colmenas.



