La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) considera insuficiente el veto de la Unión Europea a las importaciones de carne de vacuno y ave procedentes de Brasil y reclama a Bruselas que extienda las restricciones y los controles sanitarios al conjunto de los países del Mercosur.
La organización agraria califica de "acto de justicia tardío, pero insuficiente" la entrada en vigor, el pasado 3 de septiembre, del veto a las importaciones cárnicas brasileñas, después de que se constatara la incapacidad de garantizar el cumplimiento de determinadas exigencias de la normativa comunitaria sobre el uso de medicamentos antimicrobianos.
Para COAG, la decisión viene a respaldar las denuncias realizadas por el sector ganadero sobre las condiciones de las importaciones que llegan al mercado europeo. "El mercado europeo ha estado expuesto a importaciones que no garantizan el cumplimiento de la normativa higiénico-sanitaria exigida a los productores comunitarios por fallos en la trazabilidad", sostiene el responsable de vacuno de carne de COAG, Joaquín Gargallo.
La organización agraria denuncia además una "desproporcionada asimetría" en la aplicación de los controles. Mientras las explotaciones españolas y europeas deben responder de forma inmediata ante cualquier requerimiento relacionado con la trazabilidad, la sanidad o el bienestar animal, COAG considera que Bruselas ha retrasado durante meses la aplicación de controles equivalentes sobre las importaciones procedentes del bloque de Mercosur.
Argentina, Uruguay y Paraguay, también en el punto de mira
Por este motivo, COAG exige que el bloqueo y las inspecciones sanitarias no se limiten a Brasil y se extiendan "sin excepciones" a todo el contingente y a los restantes países del bloque: Argentina, Uruguay y Paraguay.
La organización reclama que cada partida importada sea sometida a controles que permitan detectar posibles irregularidades en materia de trazabilidad, sanidad, deforestación y utilización de promotores del crecimiento.
COAG considera que las comprobaciones no pueden quedarse únicamente en el análisis documental y exige inspecciones sobre el terreno que permitan verificar de manera efectiva las condiciones de los productos que acceden al mercado comunitario.
"Las inspecciones para detectar deficiencias en materia de trazabilidad, sanidad, deforestación y uso de promotores de crecimiento deben aplicarse no solo a nivel documental, sino de forma real y efectiva a cada partida importada", sostiene la organización.
Rechazo al modelo de acuerdo con Mercosur
COAG aprovecha esta situación para reiterar su rechazo al modelo de acuerdos de libre comercio como el alcanzado entre la Unión Europea y Mercosur cuando, a su juicio, no existen unas condiciones de reciprocidad suficientes para los productores europeos.
La organización agraria considera que la agricultura y la ganadería comunitarias no pueden convertirse en "moneda de cambio" dentro de acuerdos comerciales destinados a favorecer a otros sectores industriales.
Por ello, reclama "reglas de juego claras y reciprocidad absoluta" y defiende que los productos procedentes de terceros países deben cumplir las mismas exigencias que soportan los agricultores y ganaderos europeos.
"Lo que no se puede usar ni producir en Europa, no debería entrar en Europa bajo ninguna etiqueta ni resquicio legal", concluye COAG.



