La Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL) ha reclamado que las indemnizaciones por sacrificio obligatorio de animales para luchar contra las enfermedades más frecuentes se adapten a la realidad del mercado.
UCCL, que ya ha manifestado la necesidad de llevar a cabo nuevos controles para detectar eficientemente la tuberculosis bovina, también considera que se está dando al ganadero una infracompensación en los baremos de indemnización por sacrificio obligatorio que también se aplica en los casos de brucelosis bovina, ovina y caprina, lengua azul y encefalopatías.
El sistema de indemnización fijado establece la aplicación de baremos según la situación sanitaria y características de la explotación. Así, si se procede al sacrificio obligatorio por parte de los animales de la explotación, se compensa al ganadero con el 85 por ciento del valor establecido para la especie y grupo de edad del que se trate. En caso de vacío sanitario, se indemniza con el cien por cien del valor. Finalmente se puede incrementar este valor con un complemento en caso de decomiso total, o bien en caso de pertenecer a una Asociación de Defensa Sanitaria Ganadera, que el animal sea raza autóctona o producir en ecológico.
Sin embargo, la organización agraria denuncia que no tiene en cuenta las variables propias del mercado que hacen que, dependiendo del momento, pueda cambiar el valor de los animales.
“Además de la pérdida en el ritmo productivo de la explotación, y de enfrentarse a restricciones y pérdidas de valor del producto a causa de la aparición de la enfermedad en la explotación, incremento de costes, prohibición de acceso a pastos, etc,. el ganadero debe aportar de su propio capital grandes volúmenes de recursos para reponer el rebaño sacrificado debido a que las indemnizaciones son insuficientes”, explican desde la organización.
Ante esta situación, Unión de Uniones ha hecho llegar un informe al Ministerio de Agricultura , al que le reclama un cambio en el sistema de baremos que se adapte a las variaciones del mercado para vida y que compense suficientemente la pérdida de producción y el lucro cesante todos los perjuicios derivados de la aparición de la enfermedad en granja y los productores no tengan, además que aportar cifras elevadas de su propio capital.
En la misma línea reclama que, en su papel de coordinación de las políticas en este ámbito de las comunidades autónomas, se avance para que todas contemplen ayudas complementarias y se mejore las existentes, de forma que se cree una situación de apoyo homogénea en todo el territorio estatal.



