El acceso al teléfono móvil se ha convertido en una realidad habitual entre los menores de Castilla y León. El 81,9% de los alumnos de la Comunidad dispone de un dispositivo propio, un porcentaje que asciende al 91% entre los estudiantes de Educación Secundaria Obligatoria (ESO). La edad media a la que reciben su primer teléfono se sitúa en los 10,85 años, según el informe Infancia, Adolescencia y Bienestar Digital presentado este viernes en el Consejo Económico y Social (CES).
El estudio, elaborado a partir de la participación de 4.788 escolares de entre 10 y 20 años de 26 centros educativos rurales y urbanos, analiza los hábitos digitales de la infancia y la adolescencia, así como su relación con el bienestar emocional, las redes sociales y los principales riesgos asociados al uso de la tecnología.
Los resultados dibujan una realidad con luces y sombras. Aunque la satisfacción media con la vida alcanza los 7,8 puntos sobre diez y las relaciones familiares reciben una valoración positiva, el informe también identifica indicadores preocupantes relacionados con la salud mental, el uso de las plataformas digitales y la exposición a contenidos inadecuados.
El primer móvil llega entre los diez y los once años
La entrega del primer teléfono móvil se concentra principalmente entre los diez y los once años. Según explicó Nacho Guadix, responsable de Educación y Derechos Digitales de la Infancia de UNICEF España, existen dos momentos especialmente vinculados a la recepción del dispositivo: la Primera Comunión y el paso a Secundaria.
En este último caso, las familias suelen recurrir al teléfono por motivos de seguridad, cuando los menores comienzan a desplazarse solos al instituto, utilizan el transporte público o pasan más tiempo sin la supervisión directa de sus progenitores.
A esta circunstancia se suma la presión social que experimentan algunas familias para adelantar la entrega de los dispositivos. «Soy el único que no lo tiene. Esto lo hemos oído todos», ejemplificó Guadix al referirse a una situación habitual en los hogares.
El responsable de UNICEF también advirtió de que, en ocasiones, son los propios padres quienes proporcionan tabletas o teléfonos a sus hijos antes incluso de que estos los hayan solicitado.
Uno de los aspectos que más llama la atención del estudio es que la edad de acceso al primer móvil apenas ha variado respecto a 2021, pese al aumento del debate público sobre el impacto de las pantallas y a la preocupación creciente de las familias.
Más del 92% está en redes sociales
La presencia de los adolescentes en las redes sociales es prácticamente generalizada. El 92,2% está registrado en al menos una plataforma, mientras que el 5,1% presenta indicadores de un posible uso problemático de estas aplicaciones.
El informe también aborda otros riesgos relacionados con la actividad digital. El 4,4% de los encuestados asegura haber sufrido ciberacoso alguna vez, mientras que el 1,3% presenta indicadores compatibles con un posible trastorno por el uso de videojuegos.
Las apuestas y los juegos en línea constituyen otro de los ámbitos analizados. Un 10,6% de los menores reconoce haber realizado alguna vez una transacción monetaria relacionada con juegos en Internet.
A estos comportamientos se suma el acceso a contenidos pornográficos. Entre quienes reconocen haber accedido a este tipo de material, la edad media del primer contacto se sitúa en los 11,6 años.
Los datos ponen de relieve la importancia de acompañar a los menores durante sus primeras experiencias digitales, especialmente cuando todavía carecen de herramientas suficientes para identificar los riesgos o gestionar determinadas situaciones.
La salud mental, otra de las preocupaciones
Más allá de los hábitos tecnológicos, el estudio recoge indicadores relacionados con el bienestar emocional de los adolescentes de Castilla y León.
En concreto, el 12,4% presenta síntomas de ansiedad y el 12,2% muestra síntomas de depresión. Además, el 7,4% de los adolescentes presenta un riesgo suicida elevado, con una incidencia mayor entre las chicas.
Estas cifras conviven con una satisfacción media con la vida de 7,8 puntos sobre diez y una valoración positiva de las relaciones familiares, lo que refleja una situación compleja que requiere atender tanto a los factores de protección como a las señales de malestar.
La presidenta de UNICEF Comité Castilla y León, María Eugenia García Rincón, subrayó durante la presentación que los resultados muestran una realidad con «luces y sombras». El objetivo, explicó, no es «demonizar las pantallas» ni renunciar a las oportunidades que ofrece el mundo digital, sino garantizar que niños y adolescentes puedan aprovecharlas de forma segura y saludable.
El papel de las familias y los límites de conexión
La implicación de los progenitores resulta fundamental en la relación de los menores con la tecnología, aunque los datos reflejan margen de mejora en la comunicación y el establecimiento de normas.
El 53,4% de los menores asegura que sus padres hablan habitualmente con ellos sobre los riesgos de Internet. Por su parte, el 45,4% señala que en su hogar se establecen límites respecto a los contenidos a los que pueden acceder, mientras que el 41,1% afirma que existen restricciones sobre el tiempo de conexión.
Para UNICEF, la protección de la infancia en Internet debe abordarse como una responsabilidad compartida entre las familias, los centros educativos, las administraciones públicas y las empresas tecnológicas.
García Rincón defendió la necesidad de acompañar a las familias, dotar de recursos a los centros educativos y comprometer a las administraciones y a las compañías que desarrollan los servicios digitales.
En la misma línea, Guadix afirmó que existe «evidencia suficiente» para concluir que un uso temprano, intensivo y sin acompañamiento de la tecnología tiene un impacto importante en la vida de niños y adolescentes.
El responsable de UNICEF España recordó que aproximadamente un tercio de los usuarios de Internet en todo el mundo son menores de edad, pese a que acceden a numerosos servicios digitales a través de los mismos canales que los adultos.
La verificación de edad, uno de los retos pendientes
Entre los desafíos identificados figura la necesidad de establecer sistemas de verificación de edad que sean seguros y respeten la privacidad de los usuarios.
Guadix advirtió de que numerosas páginas con contenidos restringidos siguen permitiendo el acceso mediante un mecanismo tan sencillo como pulsar un botón para declarar que se tienen más de 18 años.
El informe pretende aportar datos que permitan diseñar políticas públicas ajustadas a la realidad. Durante la presentación, el director del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI) de Red.es, Juan Miguel Márquez Fernández, defendió la importancia de elaborar estas medidas a partir de «realidades constatables», y no de suposiciones o creencias.
Márquez apostó por una transformación digital que respete y ponga en valor a todas las personas, con el objetivo de avanzar hacia una tecnología que esté al servicio de los menores y no al revés.
Por su parte, el vicedecano del Colegio Profesional de Ingenieros en Informática de Castilla y León, Julián Arroyo Álvarez, explicó que los profesionales informáticos han participado en el diseño técnico y el despliegue de las plataformas empleadas para recopilar los datos, con garantías de anonimato, privacidad y seguridad de la información.
El estudio autonómico se enmarca en una investigación de ámbito nacional impulsada por UNICEF España, Red.es, la Universidad de Santiago de Compostela y el Consejo General de Colegios Profesionales de Ingeniería Informática. El trabajo aspira a ampliar el conocimiento sobre la relación de niños y adolescentes con la tecnología y a facilitar decisiones que favorezcan un entorno digital más seguro.



