El Servicio de Alertas y Respuesta Rápida de Castilla y León estudia cada año alrededor de 2.000 garrapatas retiradas de personas para identificar las especies implicadas en las picaduras y los patógenos que pueden transmitir. Una vigilancia especialmente relevante en una comunidad de marcado carácter rural y con amplias zonas de monte, como la provincia de Zamora.

Las condiciones ambientales de los últimos años están favoreciendo la presencia de estos artrópodos. Los inviernos más suaves, la reducción de las heladas y el aumento de la fauna silvestre han provocado un incremento de ejemplares, aunque las autoridades sanitarias descartan hablar de una plaga.
El sistema de vigilancia permite conocer qué especies pican con mayor frecuencia y analizar la presencia de microorganismos capaces de provocar enfermedades. Esta información sirve para anticipar posibles cambios epidemiológicos y adaptar las medidas de prevención.
Vigilancia ante enfermedades transmitidas por garrapatas
La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo es una de las enfermedades que genera mayor preocupación por su gravedad. Desde 2016, 16 de los 22 casos diagnosticados en España se han notificado en Castilla y León, aunque Salud Pública advierte de que esta concentración también responde a la búsqueda activa y al elevado nivel de vigilancia desarrollado en la Comunidad.





