Doscientos hermanos y damas nuevos para una Cofradía de la Esperanza que este próximo Jueves Santo quiere volver a teñir de verde la ciudad. Pequeños cofrades en su mayoría que han recibido con alegría y gozo la medalla o la vara con la que soñarán en las próximas semanas esperando poder desfilar en unos meses.
La Catedral acogió un acto multitudinario con todas las medidas de higiene necesarias para hacer frente al virus y por ese motivo cada uno de los nuevos hermanos tuvo que acudir sólo o en compañía de un adulto en caso de los niños que fueron mayoría. El acto precedió a una misa puesto que hoy se celebra el Día de la Esperanza.
De entre todos los nuevos hermanos, hubo como es habitual unas notas curiosas como una pequeña niña llamada Esperanza que recibía en su día la medalla de su virgen o la emoción hasta casi no poder contener el llanto de hermanos y hermanas que, tras unos años de espera, pasaban a ser formalmente hermanos y damas de la cofradía.
María José Herrero, presidenta de la cofradía y don Román, capellán de la cofradía, fueron los encargados de imponer las medallas y varas a los nuevos hermanos.
De esta forma la Cofradía de la Esperanza demuestra su buena salud con la incorporación de nuevos hermanos, en su mayoría menores de edad, que harán que crezca esta cofradía que todos los Jueves Santo regala una imagen imborrable ya de la Pasión zamorana con la subida a Balborraz.



