La tradición zamorana ha tenido un papel destacado en la quinta edición del Festival Internacional de Folclore de Salamanca, que ha reunido estos días en la ciudad a agrupaciones procedentes de distintos puntos de España y del mundo. Las mascaradas de la provincia llevaron a las calles salmantinas algunos de los personajes más singulares del patrimonio etnográfico de Zamora.

Entre las agrupaciones participantes estuvieron el Tafarrón de Pozuelo de Tábara, El Atenazador de San Vicente de la Cabeza y Los Carucheros de Sesnández, tres manifestaciones de la tradición de las mascaradas de invierno zamoranas que formaron parte de los pasacalles programados durante la jornada inaugural.
Junto a ellos participaron agrupaciones internacionales como el Ballet Folclórico Weliwen de Chile y Combinaciones Folclóricas de Colombia, además de diferentes formaciones de Castilla y León, entre ellas Adobe Dulzaineros de Macotera, La Nota. Gaiteros y Tambores de Zamora y la Agrupación de Tamborileros de Salamanca.
Las calles de Salamanca se convirtieron así en un escaparate de música, indumentaria, personajes y tradiciones populares, con diferentes pasacalles que confluyeron en la Plaza Mayor, donde se desarrolló buena parte de la programación.
La presencia zamorana permitió trasladar al público salmantino una parte de uno de los patrimonios etnográficos más característicos de la provincia. Las mascaradas de invierno constituyen una de las expresiones tradicionales más singulares de Zamora, con personajes, rituales y elementos que se han conservado y recuperado en diferentes localidades.
El Tafarrón de Pozuelo de Tábara, el Atenazador de San Vicente de la Cabeza y los Carucheros de Sesnández representan precisamente tres de estas manifestaciones, vinculadas a las celebraciones tradicionales del periodo invernal y a los antiguos ritos asociados al cambio de ciclo.
Zamora también estuvo presente a través de la música
La representación zamorana no se limitó a las mascaradas. La Nota. Gaiteros y Tambores de Zamora participó también en los pasacalles, aportando la música tradicional de la provincia a una programación en la que convivieron agrupaciones nacionales e internacionales.
La jornada comenzó con la inauguración de exposiciones dedicadas a la indumentaria tradicional, la joyería antigua y los instrumentos tradicionales, instaladas en el Palacio de Garcigrande, antes de que la programación se trasladara al espacio urbano.
Posteriormente, los diferentes grupos recorrieron las calles de Salamanca en varios pasacalles hasta llegar a la Plaza Mayor. El desfile general reunió a las agrupaciones participantes y a las mascaradas en un recorrido marcado por el colorido de los trajes, la música y los personajes tradicionales.
El acto inaugural contó además con las actuaciones del Grupo de Danzas de Miranda del Castañar y de la Asociación Cultural Guirrios y Madamas-Llamas de la Ribera de León.

La jornada concluyó con la actuación de Mayalde, uno de los grupos de referencia en la recuperación y divulgación del patrimonio musical tradicional de Castilla y León.



