“Me sentía como un niño en la noche de Reyes”. Así se confesó Marisa Codina mientras realizaba las labores pertinentes previas al traslado de las piezas. “Una a una han sido embaladas y preparadas para que no les sucediese nada durante el traslado”, expresó la responsable de la fundición. Un traslado sin ningún altercado. Quizá la parte más dificultosa del proceso fue la introducción de las piezas por los portones del Antiguo Palacio de la Diputación que, pese a su estrechez para algunas piezas, fue una barrera arquitectónica que no presentó mayor problema.
Muchos viandantes miraban asombrados mientras se retiraban las piezas del camión y eran introducidas en el museo. Los transeúntes no dudaron en bromear con la Semana Santa de Zamora cuando le tocó el turno de “desfilar” a “El Cristo de Pasolini” desde el camión al antiguo Palacio. La ilusión de los responsables de la exposición era palpable a cada pieza que se unía a la muestra, y siendo desenvuelta casi al instante debido a que les podían las ganas, expresaron.
El mimo y la delicadeza que solo es capaz de transmitir aquel que ama el arte y, en este caso, la escultura. “Es como si fuese un hijo tuyo”, afirmó Codina entre risas, al tiempo que seguía milímetro a milímetro la colocación y agarre de las piezas para “no tener ningún disgusto”. Poco a poco la exposición fue tomando forma pese a no estar desembaladas las piezas puesto que sabía cuáles eran sin tener que quitarles la envoltura. Y no solo lo sabía Marisa, todos los integrantes del equipo de montaje estaban deseando “ver nacer” el fruto del trabajo.
El Palacio Antiguo volvía a cobrar vida y lo hacía de la mano de ‘Tres Siglos de Escultura’. La muestra que podrá ser contemplada hasta el 30 de abril y que se extiende a lo largo de las dos plantas del emblemático edificio zamorano.Un paseo por la historia de la escultura tanto internacional como de escultores propios de la provincia.



