"Nadie dijo que fuera fácil". Era el mantra repetido una y otra vez en el seno de la parroquia rojiblanca. El Zamora CF se encontraba ante el mayor reto de su historia y no lo hacía solo. Más de 400 aficionados rojiblancos se lanzaron a la carretera para apoyar a los suyos en el sueño de alcanzar la categoría de plata del fútbol español. Ante sí, un CE Sabadell que había convertido la estancia rojiblanca en la ciudad en un infierno desde el primer minuto, pero si de algo saben los zamoranos, es de no amilanarse ante circunstancias adversas.

El Zamora CF comenzó el encuentro tratando de mandar sobre el césped, dejando claro que, pese a partir con ventaja, aún quedaba mucho trabajo por hacer, y viendo además por el retrovisor el insoslayable hecho de que un empate en el global serviría al combinado local para alcanzar la Liga Hypermotion.
No sería hasta casi el minuto 10 del partido cuando un exrojiblanco como Joel Priego, héroe arlequinado en las semifinales ante el Real Madrid Castilla, mandara el primer aviso sobre la portería de Fermín Sobrón con un zurdazo que buscaba la escuadra derecha del arco rojiblanco, pero el portero riojano solventó la situación y envió la pelota a córner.
Antes de cumplirse el minuto 20 de partido, la Nova Creu Alta estallaría en delirio gracias a un extraordinario gol de Javi López a la salida de un córner. Botado en corto desde el costado izquierdo por David Astals, Javi López-Pinto recibiría en la esquina del área de castigo, para sacarse un derechazo que se coló por la escuadra izquierda de un Fermín Sobrón que nada pudo hacer ante la parábola que quitó las telarañas de su arco.
El gol fue un jarro de agua fría en la parroquia rojiblanca, si bien aún quedaba mucho encuentro por delante. Es por ello que el plan de partido del Zamora CF apenas experimentó cambios. Bien es cierto que los de Óscar Cano ya estaban obligados a hacer, al menos, otro tanto, pero tratarían de hacerlo desde la paciencia.
El marcador no se movería hasta que el colegiado mandó a los 22 a la caseta, si bien los locales dispusieron de una clara ocasión para hacer el 2-0 que, por fortuna para los intereses rojiblancos, quedó en córner. Así, el Zamora Cf tenía por delante 45 minutos para anotar, al menos, un gol para cumplir su sueño.
Apenas 6 minutos después de que el árbitro decretara el inicio del segundo acto, haría su primera intervención el FVS. Los rojiblancos pedían una tarjeta roja por una supuesta agresión sobre Kike Márquez. Sin embargo, el árbitro, revisión mediante, nada decretó.
Pasaban los minutos y el Zamora CF no lograba hincar el diente a la defensa de un CE Sabadell que, alentado por una enfervorecida hinchada que no dejaba de alentar a los suyos. Los rojiblancos, no obstante, no bajaban los brazos y cerca estuvieron de igualar el encuentro desde las botas de Carlos Ramos, que colgó un balón perfecto desde el costado derecho, pero el cabezazo de Markel Lozano se estrelló en el poste.
Todo pareció desvanecerse en Zamora en el minuto 89 cuando Aguilar, que había entrado desde el banquillo, recogió un balón muerto en la esquina del área pequeña para remachar y hacer el 2-0. Este resultado, prácticamente, apuntalaba el ascenso de los catalanes. Sentenciaba minutos después Liameed con el 3-0 ya con el Zamora CF desdibujado y aprovechando un error en el centro del campo. El centrocampista senegalés, una de las sensaciones en la categoría, definió con clase metiendo el exterior de su bota derecha para poner el cuero lejos del alcance de Fermín Sobrón.
Tras el tercer tanto arlequinado, se produjo una invasión de campo que obligó al colegiado a suspender temporalmente el encuentro hasta que se pudiera garantizar la seguridad tanto sobre el césped, como en la grada. Y aun así, tras la reanudación, aún quedó tiempo para un cuarto gol de Xavi Moreno. Ya con el Zamora completamente rendido, el jugador local hizo leña del árbol caído y puso el 4-0 para terminar de despedazar el sueño rojiblanco.

Así, el Zamora CF despertaba del sueño de la manera más amarga y cruel, tras un partido en el que su rival fue superior. Zamora se queda sin ascenso, pero con la sensación de haber vivido algo inolvidable, si bien el resultado fue lo más amargo que jamás podían haber imaginado.



