El 49º Descenso Ibérico del Duero convirtió durante la tarde de este sábado las orillas del río en una fiesta del piragüismo en la que la tradición y el deporte se hicieron uno para disfrutar del talento de los palistas. En una tarde marcada por el intenso calor, decenas de zamoranos se acercaron a la ribera del Duero para ver cómo llegaban a meta todos los piragüistas y alentarles en ese último tramo.

Cerca de 260 deportistas de 25 clubes de Castilla y León, Asturias, Madrid y Navarra formaron parte de la competición de piragüismo con mayor tradición deportiva de la provincia. La prueba arrancó en torno a las 17:30 horas en Fresno de la Ribera y el buen causal del río favoreció el desarrollo de una prueba con gran atractivo en un entorno inigualable.
Las embarcaciones fueron cubriendo todo el recorrido, que pasaba por los términos municipales de Villalazán y Villaralbo, y los primeros palistas comenzaron a cruzar la meta en poco más de una hora tras atravesar el puente rojo que lleva a la Isla de los Perros para llegar posteriormente al Club Náutico, donde tendrá lugar la entrega de premios.
La buena afluencia en la prueba, pese a la ausencia de algunos de los mejores palistas —que preparan su participación en el Campeonato de Europa al que viajarán el próximo martes—, demuestra el buen nivel de competición y la respuesta de la afición, siendo una cita de interés dentro del piragüismo en España.
Tras el evento de hoy, el Descenso Ibérico mira ya hacia una fecha muy especial: su 50º aniversario. Medio siglo que, desde la Federación de Castilla y León de Piragüismo, intentarán celebrar trayendo a la ciudad el Campeonato de España el año que viene, tal y como expresaron desde la entidad.




