La ilusión por el ascenso ha desbordado cualquier previsión. Varias horas antes de que la tienda oficial del Zamora CF abriera sus puertas a las 17.00 horas, decenas de aficionados ya formaban una larga cola en las inmediaciones del establecimiento con la esperanza de conseguir una de las 900 entradas liberadas para el decisivo encuentro frente al CE Sabadell.

La expectación estaba plenamente justificada. El club había fijado las 14.00 horas de este jueves como límite para que los abonados reservaran su asiento. A partir de ese momento, todas las localidades no retiradas pasaban a la venta libre. Además, la entidad había advertido de que, en caso de agotarse las entradas, los socios que no hubieran ejercido ese derecho perderían la posibilidad de acudir al encuentro.
El temor a quedarse fuera de la cita más importante de los últimos años llevó a muchos seguidores a adelantar varias horas su llegada a la tienda oficial. Algunos acudieron a primera hora de la tarde, mientras otros se acercaron incluso antes para asegurarse una posición privilegiada en una cola que no dejó de crecer conforme avanzaba la jornada.
El Zamora CF estableció un máximo de cuatro entradas por persona para intentar facilitar el acceso al mayor número posible de aficionados. Aun así, la demanda volvió a demostrar que la ciudad vive inmersa en una auténtica fiebre rojiblanca.
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Familias enteras, grupos de amigos, abonados veteranos y jóvenes aficionados compartieron espera, conversaciones y nervios en una tarde marcada por la incertidumbre. Todos tenían el mismo objetivo: estar presentes en un partido que puede marcar un antes y un después en la historia reciente del club.
La imagen de decenas de personas haciendo cola horas antes de la apertura de la tienda refleja el extraordinario momento que atraviesa el Zamora CF y la conexión que ha logrado generar con la ciudad. La posibilidad de alcanzar el fútbol profesional ha disparado una ilusión colectiva que trasciende lo deportivo y que ya se deja sentir en cada rincón de la capital.
A falta de conocer cuánto durarán las localidades disponibles, una cosa parece clara: nadie quiere quedarse fuera del Ruta de la Plata en una tarde que puede convertirse en histórica para el zamoranismo.





