ORGULLO POR EL EQUIPO. Raúl Pérez se mostró muy satisfecho con el esfuerzo de sus jugadoras, que volvieron a competir con una plantilla muy reducida por las lesiones. "Ha sido una pretemporada durísima para nosotros, con un montón de lesiones, hoy otra vez con tres profesionales lesionadas jugando solo con siete", explicó. El técnico reconoció que algunas jugadoras tuvieron que asumir muchos minutos, pero defendió que el equipo respondió bien físicamente y dio todo lo que tenía. "Estoy súper orgulloso del equipo", insistió.
UNA VICTORIA NECESARIA. El entrenador reconoció que el encuentro no fue especialmente vistoso, con las defensas imponiéndose a los ataques y numerosos errores ofensivos. Sin embargo, subrayó la importancia de sumar triunfos en un calendario complicado. "De buenas sensaciones no se vive, se vive de victorias", afirmó. Pérez consideraba el partido una final pese a tratarse de la segunda jornada y confía en que el resultado aporte energía al equipo para afrontar los próximos compromisos.
SOLIDEZ DEFENSIVA. Uno de los aspectos que más convenció al técnico fue la respuesta atrás del Zamarat. El equipo dejó a León en 38 puntos, una cifra que Pérez considera especialmente significativa frente a un rival que la pasada temporada anotaba 77 puntos por partido. "Creo que el plan de partido hoy lo han entendido bien, han estado súper duras en defensa", valoró, destacando también el trabajo colectivo como una de las claves del encuentro.
MÁS CONCENTRACIÓN EN LOS INICIOS. Pese al buen trabajo defensivo, el entrenador señaló un aspecto que el equipo debe corregir: las dificultades para entrar en los partidos. El Zamarat volvió a encajar parciales desfavorables en los primeros minutos, una situación que ya había sufrido ante Cáceres y León. "Tenemos que salir un poco más concentrados, saber que todos los minutos son importantes", advirtió. Pérez recordó que en Cáceres el equipo perdió el partido en apenas diez minutos y pidió evitar que esos desajustes vuelvan a condicionar los resultados.
TODAS DEBEN DAR UN PASO ADELANTE. Las bajas obligan al equipo a multiplicar esfuerzos y a que varias jugadoras ocupen posiciones diferentes. El técnico valoró la actuación de Erika en la dirección del juego, aunque no estuviera tan acertada en anotación como en el encuentro anterior, y destacó la aportación de Sophie como base. "Creo que está creciendo como base, pese a que le siga costando", señaló. También puso como ejemplo la versatilidad de Ana, que jugó de tres, y Johanna, que lo hizo de cuatro. "Tenemos que aportar todo, hacer un esfuerzo y, sobre todo, crecer como equipo", resumió.
LA DIFICULTAD DEL TRABAJO DIARIO. Pérez quiso poner el foco en una circunstancia que, a su juicio, no siempre se aprecia desde la grada: la falta de efectivos también afecta a los entrenamientos. "Hay mucha gente que no es consciente del día a día que estamos pasando", explicó. El técnico recordó que han llegado a entrenar con seis profesionales y que esa situación dificulta la continuidad del trabajo y la preparación colectiva.
ENERGÍA PARA LO QUE VIENE. Pese a las dificultades, el entrenador mantiene clara su idea de equipo: intensidad, compromiso y esfuerzo en cada partido. "Quiero un equipo con mucha energía, un equipo que vaya a aportar balón al suelo y que demos el cien por cien", concluyó, convencido de que la actitud mostrada puede servir de impulso para seguir creciendo.



