En las calles de Zamora se respira el ambiente de las grandes ocasiones: en todas las esquinas de habla de fútbol, las casas de los zamoranos lucen orgullosas los colores rojo y blanco de los hombres de Movilla y los nervios no dejarán dormir a más de uno hoy.
La "cenicienta", que hace apenas un par de meses cogió su carroza y decidió que no iba a volver al pozo de la Tercera División, que ni siquiera quería jugar en Segunda RFEF y se colaba, con todo el mérito del mundo, en una Primera RFEF que atesoraba nombres del más alto nivel del fútbol español; quiere seguir soñando hasta que toquen las 12 en el reloj.
Es el sueño más bonito de los que se han soñado este año y que ya han sido muchos. Un sueño mayor aún que el soñado en el partido en casa frente al Compostela que permitía acariciar y finalmente alcanzar la Primera RFEF. Un sueño mayor que el de León, cuando miles de zamoranos cerraron los ojos mientras Íñigo Piña cogía el balón de las redes de Jon Villanueva tras encajar el 2-0 y siguieron confiando en un equipo que convierte en posibles los imposibles.
Y esta vez tampoco caminará solo el Zamora CF que estuvo arropado cuando pudo esta campaña y que siempre se ha sentido cerca de los suyos desde que en aquel cercano y a la par lejano mes de julio abandonó la Tercera División.
La empresa para los de Movilla será otra vez muy exigente y obligará a los rojiblancos a rozar la excelencia tal y como ha explicado el técnico zamorano. Lo será porque este CD Badajoz es el gran coco de la categoría, dominador absoluto de su grupo en el que ha mandado con mano de hierro desde el inicio.
Lo será porque, además, el CD Badajoz juega "en casa" con muchos más aficionados que los 1.000 rojiblancos que, igual que si equipo, serán menos pero a ilusión no habrá nadie que les gane. Y mientras quede fuerza en las gargantas, igualaran a los 4.000 de Badajoz.
Será exigente porque al Zamora sólo le vale ganar. En estas eliminatorias no existen los penaltis por lo que, en caso de empate al final de la prórroga, el ganador sería el CD Badajoz, lo que obliga a los zamoranos a ganar o ganar para seguir soñando.
Y además, volverá a ser un duelo de superviviencia porque el partido lo tendrán que ver desde la grada Juanan, Adri Herrera, Coque, Asiel, Abel Conejo, Astray y Vallejo; aunque Adri Herrera tiene el alta médica pero no el alta competitiva que le permita ayudar a los suyos en un partido de esta envergadura. A los habituales es muy probable que se una Adri Crespo, quien es "seria duda" y lo más probable es que tampoco pueda vestirse de corto.
Pero con todo eso, con un gigante enfrente, con ocho posibles bajas, con más aficionados pacenses que zamoranos, con un horario que no ha beneficiado al cuadro de Movilla y a su afición, la ilusión estará intacta para la cenicienta que quiere que cuando toquen las 12 siga la ilusión en la ciudad y se siga soñando.



