La racha del Zamora no se detiene. La maquinaria rojiblanca parece perfectamente engrasada y los números en los dos últimos meses son casi inmejorables. Cinco victorias, un empate y una derrota en siete encuentros han catapultado al Zamora a una posición tranquila en la tabla (octavo con 23 puntos). Y es que los rojiblancos ya aventajan en nueve puntos las posiciones de promoción de descenso y de descenso directo. Ante esa ventaja, los de Roberto Aguirre ya miran a un quinto puesto que está a solo tres puntos, a falta de tres jornadas para finalizar la primera vuelta: Real Avilés, Burgos y Cultural Leonesa.
El Zamora regresaba a casa después de ganar en el Carlos Tartiere. Esa machada heroica le dio el crédito necesario a un equipo rojiblanco que sufrió en los primeros minutos. Pero como suele ser habitual, el equipo de Aguirre creció desde el trabajo colectivo y desde la seriedad defensiva. Garretas ha irrumpido en el once inicial vestido con su mejor versión. Su entrada en la titularidad coincide con un momento de forma excepcional de un Carrillo siempre perfecto y unos laterales que además de defender empiezan a ganar proyección en la ofensiva. Ese trabajo de la primera línea, unido a un encuentro nuevamente de trabajo oscuro de Cristian, y a la ayuda de los extremos, permitió que el Sporting B no fuera capaz de transformar en ocasiones claras su monopolio de la posesión. Los asturianos se mostraron como un equipo exquisito en el trato de la pelota pero carentes de profundidad. De hecho, apenas realizaron lanzamientos entre los tres palos durante los noventa minutos.
Después de esos primeros veinte minutos de agobio, el encuentro se equilibró. Rodri empezó a aparecer intermitente en el centro del campo y la ofensiva ya alertaba de que a la contra es letal. Así, y con el paso de los minutos, dos cabezazos de Manu Gavilán y Aarón alertaban del peligro de la vanguardia local. Y fue en el minuto 41 cuando la chispa surgió. La pelota nacía de las botas de Rodri y Aarón Aguado se encargaba de dibujar un pase que transformaba una jugada vulgar en una acción mortal. Su pase entre líneas y aéreo desarboló a la ordenada defensa visitante y dejaba solo a Manu Gavilán ante el meta. El sevillano fusilaba con un tiro raso pegado al palo y avanzaba a los suyos antes del descanso.
En la segunda parte, el Zamora estuvo mucho mejor. Con el marcador a favor y con más presencia en el centro del campo, el equipo siguió con su línea de solidez atrás pero tuvo más imaginación arriba. Esos tres ingredientes se tradujeron en cero concesiones a la ofensiva rival y en más llegadas al marco oponente. Y esas llegadas se conviertieron en la sentencia. Una buena conducción de Manu Gavilán terminó en un pase a Arkaitz en el balcón del área. El pichichi del equipo hizo un doble recorte y fusiló con un tiro seco desde la frontal del área al meta rival. Era el 2-0 y para entonces Roberto Aguirre ya había reforzado el centro del campo con la salida de Salva Rivas y Kurbus.
Los últimos minutos fueron insustanciales. El Zamora pudo ampliar su renta y el Sporting B se topaba una y otra vez con una estructura y un orden defensivo casi implacable de los zamoranos. Al final, victoria por 2-0 para el Zamora cimentada en un gran trabajo colectivo, y que pone a los zamoranos nueve puntos sobre la promoción de descenso y a solo tres del quinto puesto.




