Zamora ya habla en Plata y en la tarde de este lunes ha continuado una celebración que comenzó este domingo en O Rosal de la mano del BM Zamora, ahora héroes y autores de una gesta que ya forma parte de la historia del deporte de la ciudad. Acompañados de amigos, familiares y decenas de aficionados, los jugadores y el cuerpo técnico del equipo pistacho han recorrido el casco antiguo de la capital zamorana para brindar su trofeo a toda la ciudadanía.
Partiendo desde la Plaza de la Catedral, testigo inmutable de la gesta, la comitiva ha recorrido las calles de la ciudad hasta la Iglesia de San Ildefonso, donde ha rendido pleitesía y una ofrenda floral a la Virgen del Amor Hermoso, en un acto presidido por el Obispo de Zamora, Fernando Valera. Tras este momento de profundo respeto y solemnidad, la fiesta ha continuado por las calles de Zamora a ritmo de charanga.
Sobre las 20:00 horas, coincidiendo con la llegada de la comitiva a la Plaza Mayor, la intensa lluvia quiso sumarse a la celebración, siendo bien recibida por jugadores y afición —que animaron aún más la fiesta si cabe en el corazón de la ciudad—.
Minutos después, tuvo lugar la recepción institucional en el Ayuntamiento, en la que estuvieron presentes el alcalde Francisco Guarido y los concejales Manuel Alexander, Pablo Novo y David Gago. Tras el breve acto, los jugadores salieron al balcón del consistorio para dirigirse a las decenas de asistentes que aguantaban allí estoicos a pesar del mal tiempo.
El recién llegado Kike Moreno derrochó orgullo pistacho siendo el primero en hablar: "Nadie creía en nosotros, pero ahora somos de plata. ¡Viva Zamora!", exclamaba ante el entusiasmo del público.
"Lo mejor que nos llevamos de esta ciudad es el alma y ánimo de la gente", relató con emoción Jortos desde el balcón del Consistorio. Decenas de personas escuchaban desde abajo y compartían los cánticos y el buen ánimo en un cierre que todos los aficionados al balonmano de la ciudad guardarán para siempre en su retina.




