Bajar la calefacción por la noche o durante las ausencias es una de las estrategias más eficaces para reducir la factura energética sin comprometer el confort. Por ejemplo, en un piso de aislamiento medio y temperatura exterior de 5 ºC, mantener 21 ºC durante el día y bajar a 16 ºC por 9 horas permite ahorrar un 8% de energía al mes.
Si se apaga completamente la calefacción por la noche, el ahorro puede llegar hasta un 67%, aunque la casa estará fría al levantarse. En estos casos, es recomendable encender la calefacción al menos una hora antes para hogares con niños o personas mayores. Los termostatos inteligentes facilitan programar los encendidos y apagados para maximizar el ahorro.
El aislamiento influye directamente: una vivienda con aislamiento alto necesita hasta un 17% menos de energía que una mal aislada para mantener la misma temperatura interior. Además, la temperatura exterior juega un papel decisivo: cada grado que aumenta fuera reduce el consumo de energía para calentar la vivienda entre un 20% y un 45%, dependiendo de la diferencia con la temperatura interior deseada.
Comparativa de calefacción:
- Caldera de gas natural: los porcentajes de ahorro se mantienen, aunque el ahorro económico es mayor que con gasóleo debido al precio del combustible.
- Bomba de calor aire-aire: es la opción más económica, con costes hasta un 70% inferiores respecto al gas natural, según el nivel de aislamiento de la vivienda.
Finalmente, subir el termostato por encima de 20 ºC aumenta el consumo entre un 7% y un 10% por grado, algo que se nota al final del mes en la factura sin mejorar de forma significativa el confort.




