La proliferación de Centrales de Biomasa forestal en Castilla y León comienza a preocupar a grupos y asociaciones ambientalistas como Ecologistas Zamora. Señalan que la primera y principal razón es la salud, "ya que estas plantas especializadas en la quema de biomasa no son inocuas, emiten CO2 a la atmósfera y pueden contaminar más que el carbón o el gas natural, además de otras sustancias peligrosas para la salud como micropartículas y metales pesados".
Además, indican que, aunque en los informes emitidos por las empresas se anuncian como aprovechamiento de “desechos de madera” obtenidos de los alrededores, sin precisar el lugar concreto de los mismos, no siempre se trata solo de desechos, sino también de troncos de árboles maduros. Por ello, advierten de que, dependiendo de la demanda futura, podrían poner en peligro a los bosques autóctonos que acabarían convirtiéndose en plantaciones industriales mediante monocultivos, como ya ha ocurrido en otros países.
"La cuestión afecta, por tanto, a la procedencia de esa biomasa en nuestra Comunidad, que son los montes y bosques del noroeste de Castilla y León, entre los que se encuentran las masas forestales de la provincia de Zamora, y que abastecerán a estas instalaciones de calor", explican.
De hecho, recuerdan que la Junta de Castilla y León anunciaba a principios de año la instalación de un Centro Logístico Comarcal de Biomasa Forestal en Castrocontrigo (León) que pretende extraer biomasa de más de 380.000 hectáreas forestales procedentes de 35 municipios de la provincia de León y 55 de la de Zamora, las zonas con mayor potencial biomásico de Castilla y León. El Centro de Castrocontrigo está gestionado por SOMACYL, la sociedad pública de Infraestructuras y Medio Ambiente de la JCYL, y está dimensionado para gestionar un mínimo de 20.000 toneladas anuales de biomasa forestal, por lo que las astillas, troncos y pellets obtenidos se destinarán a las redes de calor que se están construyendo en las ciudades de la comunidad.




