-¿Cómo valora el apoyo que ha tenido este Encuentro regional?
-Lo hemos organizado nosotros, porque nos parecía interesante. Normalmente, estamos todos en nuestros círculos y no habíamos tenido un momento para relacionarnos. Se nos ocurrió la idea de hacer un encuentro regional, lo empezamos a plantear, fue bien acogida la idea y así se fue haciendo. Estamos muy orgullosos del éxito que ha tenido. En Castilla y León, se va a presentar Podemos como tal y queremos entrar con temas novedosos y puntos de vista diferentes. No creemos en una región como la que venimos arrastrando.
-¿Qué tipo de medidas van a implementar para dar a conocer sus ideas en el plano local, más allá del punto de vista general que comparten con el partido a nivel nacional?
-Nos hemos topado, de momento, con la falta de organización. Cuando termine nuestro proceso, el próximo 2 de enero, y tengamos un secretario general y un consejo ciudadano nos podremos estructurar bien. A partir de ahí, lo que vamos a hacer es hablar con la sociedad civil y mantener encuentros y entrevistas con la vecindad y la ciudadanía. Queremos acabar este proceso y hablar ya con la gente. Lo vamos a hacer de forma cotidiana a partir de enero.
-¿En qué se va a diferenciar Podemos de otros partidos de izquierdas que trabajan en la ciudad y en la provincia, como IU?
-Hay varias differencias. La primera es de funcionamiento y de concepto. Para empezar, no tenemos ningún órgano representativo; la asamblea municipal votará y decidirá los grandes temas. Todo tiene que ser participativo y transparente. La gente va a poder decidir con nosotros. Vamos a utilizar herramientas telemáticas para decir: oiga, usted qué piensa sobre este tema. Por otro lado, nosotros queremos estar con los de abajo. No nos anclamos en la izquierda o en la derecha, no como otros partidos que, en ese sentido, se han quedado en el siglo XX, aunque compartamos muchas cosas con ellos.
-¿Es una cuestión más de pobres y ricos que de izquierda y derecha?
-Exacto. Siempre ha sido así, de los de arriba y de los de abajo. Los términos izquierda y derecha se han desgastado. De hecho, ahora ves por la tele, en las tertulias, a gente que dice ser de izquierdas, con barrigas tremendas, trajes de no sé qué, y piensas: ¿Seguro que eres de izquierdas? Se juega mucho con esos términos, pero sólo sirven para confundir. Nosotros estamos con los de abajo, no nos líen, y vamos a por esos de arriba, que son el 10 o el 15% de la población. Vamos a plantear una lucha en la que puede estar la inmensa mayoría.
-Zamora es una provincia con un importante número de votantes afines al Partido Popular. ¿Cómo puede llegar Podemos, casi desde sus antípodas ideológicas, a transmitir su mensaje a estos ciudadanos?
-Yo creo que eso va a ser una gran sorpresa. Aparentemente, todo es PP. Pero ya en las Europeas Podemos se convirtió en la tercera fuerza en Zamora. Y eso es mucho decir. A mí me viene gente que fue votante del PP a decirme que nos van a votar a nosotros, porque esto huele muy mal. Ojo con eso, porque el Partido Popular se cree que tiene ese nicho de votantes inmutable y a lo mejor no es así.
En ese sentido, ¿cómo viven la responsabilidad de ser la última esperanza política de tantas personas?
Ese peso lo sentimos, porque hemos suscitado una esperanza tremenda, una expectativa que ha sido brutal. Sentimos la responsabilidad de ver si estamos a la altura. Venimos con buena intención, pero solos no podemos hacer nada. La unión es la que hace la fuerza. Sabemos que podemos defraudar, pero ellos tienen que saber que les necesitamos.




