La provincia de Zamora ha duplicado en el último año el número de víctimas de trata identificadas, al pasar de ocho en 2025 a 16 en 2026, según los datos facilitados por la Guardia Civil y la Policía Nacional durante la reunión de la Mesa de Trata celebrada por la Subdelegación del Gobierno. Las 16 personas identificadas este año son hombres, una circunstancia que el subdelegado del Gobierno, Ángel Blanco, relaciona con el peso de la explotación laboral en el territorio zamorano.
La reunión se ha celebrado después de que el domingo 18 de octubre se conmemorase el Día Europeo contra la Trata de Seres Humanos. Blanco ha advertido de que este fenómeno constituye «la esclavitud moderna del siglo XXI» y ha insistido en la necesidad de mantener la vigilancia ante una realidad que cambia sus formas de actuación y sus escenarios.
En Zamora, las personas identificadas en situación de riesgo han aumentado de 190 el año pasado a 197 en lo que va de 2026. De ellas, 83 son mujeres y 114 hombres. Sin embargo, la identificación de posibles víctimas sigue siendo especialmente complicada cuando se trata de explotación sexual, frente a la explotación laboral, donde resulta más sencillo llegar a reconocer los casos.
El subdelegado ha explicado que, aunque se han identificado 83 mujeres en situación de riesgo, no se ha conseguido que varias de ellas sean reconocidas como víctimas. Una dificultad que atribuye, entre otros factores, a la complejidad del sistema de denuncias, a la movilidad de las mujeres y a los obstáculos para acceder a determinados espacios.
En este sentido, ha señalado que la Policía Nacional y la Guardia Civil han realizado 11 y 22 inspecciones, respectivamente, en lo que va de año. Las actuaciones se han desarrollado en clubes, explotaciones agrícolas, obras de construcción y establecimientos de hostelería.
La trata se desplaza de los clubes a los pisos y al entorno digital
Uno de los principales cambios detectados es la transformación de los lugares en los que se produce la explotación sexual. Según ha expuesto Ángel Blanco, la actividad ya no se concentra únicamente en clubes, sino que se desplaza a pisos particulares y entornos virtuales, donde las redes sociales se utilizan para captar, controlar y explotar a las víctimas.
El subdelegado ha reconocido que el traslado de la prostitución a viviendas particulares complica la labor de las fuerzas de seguridad, ya que se trata de espacios privados cuyo registro requiere autorización judicial. También ha destacado la dificultad de determinar qué indicios digitales son suficientes para detectar posibles situaciones de trata.
En cuanto a la situación de la provincia, Blanco ha señalado que la Policía Nacional y la Guardia Civil no disponen de una cifra exacta de viviendas dedicadas a esta actividad. Los datos aportados por APRAMP, la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida, apuntan a la detección de tres nuevas viviendas en Zamora capital y otras tres en Benavente este año.
Por su parte, Blanca Rubio, representante de APRAMP, ha explicado que los pisos abren y cierran, lo que dificulta disponer de datos precisos. La asociación puede acceder a estos espacios para desarrollar su trabajo con las mujeres, a diferencia de las fuerzas policiales, que necesitan la correspondiente autorización para entrar.
Rubio ha destacado el trabajo de la entidad en Zamora desde 2017, periodo en el que ha logrado tener controlados más de 80 pisos. También ha indicado que el número de clubes varía, ya que algunos cierran y otros vuelven a abrir. En la capital zamorana ha situado en cuatro el número de clubes.
La representante de APRAMP ha explicado, además, que las mujeres atendidas tienen perfiles diversos, con presencia predominante de mujeres colombianas y venezolanas, así como de mujeres africanas, principalmente nigerianas. También ha advertido de la posible presencia de menores en algunos clubes, pese a que tienen prohibido ejercer la prostitución.
Las víctimas tienen dificultades para confiar en las fuerzas de seguridad
Blanco ha subrayado la importancia de la coordinación entre administraciones, entidades sociales y fuerzas y cuerpos de seguridad para prevenir la trata, detectar los casos de forma temprana y mejorar la protección integral de las víctimas.
En este trabajo ha destacado la labor de los Centros de Acción Social (CEAS) de la Diputación Provincial de Zamora, que detectan situaciones que se trasladan a la Policía Nacional y a la Guardia Civil para su conocimiento.
También ha incidido en las dificultades para generar confianza entre las víctimas y las fuerzas de seguridad, especialmente en personas procedentes de países donde existe una elevada corrupción policial. Por ello, ha considerado fundamental el papel de asociaciones como APRAMP, que mantienen un contacto directo con las mujeres y facilitan el acercamiento a las víctimas.
Blanca Rubio ha explicado que la asociación cuenta con supervivientes de la trata entre sus equipos de trabajo en Salamanca, Ávila y Zamora. Estas mujeres participan en las unidades móviles que acuden a los espacios donde se ejerce la prostitución, una labor que permite establecer una relación de confianza desde la experiencia de quienes han vivido situaciones similares.
En el ámbito europeo, Rubio ha aportado datos de Eurostat, según los cuales se han detectado 1.978 víctimas de trata, de las que el 63% eran mujeres y niñas explotadas sexualmente. La representante de APRAMP ha reivindicado asimismo el trabajo de la entidad en la integración laboral de mujeres supervivientes de la trata y la prostitución.
La captación digital preocupa por su incidencia entre los menores
La jefa de la Unidad de Violencia sobre la Mujer, Marisa Manso, ha advertido de que la captación digital es uno de los fenómenos que más preocupan actualmente en la lucha contra la trata y la explotación sexual.
Las redes sociales, las aplicaciones de mensajería, los videojuegos y otras comunidades digitales se utilizan para acercarse a menores, ganarse su confianza, identificar sus necesidades emocionales y ofrecerles regalos o dinero. Posteriormente, los captadores pueden solicitar imágenes íntimas y recurrir a la presión, el chantaje o el control.
Manso ha precisado que no todos estos contactos constituyen casos de trata, aunque pueden convertirse en vías de captación que deriven en situaciones de violencia sexual o violencia sexual digital.
La responsable ha expresado su preocupación por la exposición cada vez más temprana de niños, niñas y adolescentes a contenidos pornográficos explícitos y por la normalización de prácticas violentas, circunstancias que pueden dificultar que los menores identifiquen situaciones de abuso o coacción.
Por ello, ha defendido la necesidad de reforzar la prevención y la educación para que los menores dispongan de herramientas que les permitan reconocer los riesgos digitales y pedir ayuda. También ha recordado la relación entre la trata, la explotación sexual, la prostitución y la pornografía.
Teatro Principal acogerá una representación por el 25N
Durante la reunión, Marisa Manso ha avanzado parte de la programación prevista con motivo del 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Este año corresponde a la Subdelegación del Gobierno organizar los actos conmemorativos, aunque algunas actuaciones no podrán desarrollarse debido al contexto electoral.
Entre las actividades que se mantienen figura la representación teatral Del amor al NoPor, prevista para el día 12 en el Teatro Principal de Zamora, a las 20:30 horas.
La propuesta está dirigida a mayores de 14 años y al público en general, con entrada libre hasta completar el aforo. Según ha explicado Manso, la representación busca generar reflexión y abrir un espacio de diálogo sobre estas cuestiones para contribuir a unas relaciones sanas, igualitarias y libres de violencia.



