La economía zamorana continúa mostrando signos de crecimiento, aunque este avance no se traduce en una mejora real del poder adquisitivo de los hogares, según el informe correspondiente al primer trimestre del año presentado por ECOVAEstudios. El análisis pone de manifiesto que el aumento de los precios sigue absorbiendo buena parte de la renta de las familias y limita la capacidad de ahorro.
Durante la presentación, el director de ECOVAEstudios, Juan Carlos de Margarida, explicó que la actividad económica mantiene su fortaleza pese al contexto internacional, marcado por la incertidumbre, los conflictos geopolíticos y los efectos de los aranceles. Sin embargo, advirtió de que las empresas afrontan márgenes cada vez más reducidos, lo que dificulta la inversión y la generación de empleo de calidad.
El estudio señala que el crecimiento actual se apoya principalmente en el consumo, el turismo y el gasto público, mientras que la inversión productiva y las mejoras en productividad avanzan a un ritmo insuficiente para garantizar un desarrollo económico sólido a largo plazo.
En materia de precios, los economistas recuerdan que el encarecimiento de la energía, el transporte y la distribución repercute directamente en el bolsillo de los ciudadanos. La inflación continúa erosionando la capacidad de compra, pese a la evolución positiva de los salarios nominales.
Respecto al mercado laboral, Zamora cerró el trimestre con un incremento del número de afiliados a la Seguridad Social respecto al año anterior, aunque la población activa continúa descendiendo. Además, la provincia mantiene un elevado peso del trabajo autónomo, situándose por encima de la media regional.
Por último, ECOVAEstudios alertó del efecto que la inflación provoca sobre la fiscalidad de los trabajadores. El aumento salarial destinado a compensar la subida de precios puede trasladar a muchos contribuyentes a tramos superiores del IRPF, sin que ello suponga una mejora efectiva de su capacidad económica. Asimismo, la entidad subrayó que en provincias como Zamora, marcadas por el envejecimiento y la despoblación, el acceso a la vivienda se ha convertido en un elemento estratégico para el desarrollo futuro.




