Con la llegada del verano y las altas temperaturas, el aire acondicionado vuelve a convertirse en uno de los grandes aliados dentro de los hogares. Sin embargo, su uso puede esconder un problema que muchos propietarios pasan por alto y que podría terminar en sanción dependiendo de la normativa municipal.
No se trata del consumo eléctrico ni del impacto en la factura de la luz. El foco está en algo aparentemente tan inofensivo como el agua que gotea del aire acondicionado y acaba cayendo directamente sobre la calle.
Durante su funcionamiento, estos aparatos generan agua por condensación. El problema aparece cuando el tubo de evacuación se instala de manera que el líquido termina sobre una acera, una fachada o cualquier otro espacio de uso público.
Las ordenanzas municipales pueden prohibir el vertido de líquidos sobre la vía pública y establecer sanciones cuando este goteo genera molestias, suciedad o riesgos para los peatones.
El abogado Arsenio Martínez ha advertido en redes sociales sobre esta práctica y señala que las multas pueden variar en función de la gravedad de la infracción y de la regulación de cada ayuntamiento.
"Verter cualquier tipo de fluido en las calles está totalmente prohibido por las ordenanzas municipales de los ayuntamientos", explica el letrado, que sitúa las posibles sanciones entre los 90 euros para las infracciones leves y los 1.000 euros en los supuestos considerados graves.
La situación puede complicarse todavía más si el agua provoca una caída o cualquier otro accidente. En ese supuesto, el responsable podría tener que responder por los daños ocasionados, además de afrontar la posible sanción administrativa.
La solución es relativamente sencilla. Los especialistas recomiendan canalizar correctamente el tubo de condensación hacia un desagüe interior. Cuando esto no sea posible, el agua puede recogerse en un recipiente o depósito que deberá vaciarse periódicamente.
Un simple goteo del aire acondicionado puede parecer insignificante, pero dejar que el agua caiga de forma continuada sobre la vía pública puede acabar convirtiéndose en un problema mucho más caro de lo esperado.




