Zamora volvió a ponerse la máscara para mirar al pasado y convertir el centro de la ciudad en un escenario de color, ruido y tradición. Cientos de personas salieron en la tarde de este sábado a las calles para encontrarse con unos personajes capaces de arrancar sonrisas a gente de todas las edades, incluso a quienes conocen de sobra sus ritos. Cencerros, tambores y gritos tomaron el casco histórico de la ciudad con motivo del XV Festival de la Máscara.
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