Hay enfermedades que se curan con medicinas y otras que necesitan también juego, compañía y alguien que consiga, aunque sea por un rato, que un hospital vuelva a parecer un lugar habitable para un niño.

Ahí trabaja desde hace años Cruz Roja Juventud, que atendió durante 2025 a 335 niños y niñas hospitalizados en Zamora a través de su proyecto de Infancia Hospitalizada, desarrollado en colaboración con el Hospital Virgen de la Concha.
La iniciativa, impulsada por 25 personas voluntarias, permitió realizar 195 acciones de acompañamiento, apoyo escolar y actividades lúdicas dirigidas a menores ingresados y también a sus familias.
Humanizar el hospital
La hospitalización rompe la vida cotidiana de cualquier niño: desaparecen las rutinas, el colegio, los amigos y hasta la sensación de normalidad. El hospital impone horarios, pruebas médicas y habitaciones desconocidas. Y en medio de todo eso, Cruz Roja Juventud intenta abrir espacios para que siga existiendo algo parecido a la infancia.
Juegos, manualidades, música, lectura o talleres educativos forman parte de una intervención que busca reducir el impacto emocional de la enfermedad y favorecer el bienestar psicológico de los menores.
La organización trabaja además en el apoyo escolar para evitar que la hospitalización interrumpa el proceso educativo, mediante refuerzo académico, actividades de lectura y uso de nuevas tecnologías.
Pero hay una parte menos visible y probablemente más importante: el acompañamiento.
El voluntariado no solo entretiene; acompaña. También a las familias, que muchas veces encuentran en estas actividades un pequeño espacio de descanso dentro de situaciones especialmente difíciles.
Una celebración para reivindicar la infancia hospitalizada
Con motivo del Día de la Infancia Hospitalizada, que se celebra este 13 de mayo, el hospital zamorano acogerá una jornada especial con actividades dirigidas a los menores ingresados.
El programa incluye una lectura de manifiesto, un taller de ciencia divertida organizado junto a la Asociación Española Contra el Cáncer, una sesión de títeres bajo el título Las aventuras de Awa y el cierre musical con la canción Un beso redondo, de Conchita.
Un proyecto sostenido por voluntariado y financiación social
El programa cuenta con financiación de la Junta de Castilla y León a través de la asignación tributaria del 0,7% del IRPF y del impuesto de sociedades para programas de interés general, además de la colaboración de la Fundación Caja Rural de Zamora.
Mientras tanto, en las habitaciones pediátricas del Virgen de la Concha, la infancia sigue intentando abrirse paso entre goteros, pasillos y batas blancas. Y a veces un taller, una marioneta o una canción consiguen algo parecido a normalidad.




