El Ayuntamiento de Zamora ha presentado la transformación de la finca de La Josa, una actuación que convierte el antiguo campo de fútbol en una nueva zona verde de uso público y que ha sido definida por el equipo de gobierno como una intervención “histórica” dentro del modelo de recuperación de espacios degradados.
El proyecto, que ha contado con un presupuesto base de licitación de 95.000 euros, se desarrolla sobre un acuerdo de cesión en régimen de comodato durante 30 años, firmado con la asociación de vecinos, propietaria del terreno.
El alcalde, Francisco Guarido, ha subrayado durante la presentación que se trata de un acuerdo clave para hacer posible la actuación y ha destacado el carácter singular del modelo de gestión. En este sentido, ha explicado que “el acuerdo permite la cesión del usufructo del suelo mientras la asociación mantiene la propiedad de la finca”, lo que garantiza la continuidad de las intervenciones municipales durante las próximas décadas.
Guarido ha señalado además que el proyecto responde a la estrategia municipal de recuperación de espacios en desuso y ha remarcado que se trata de una actuación que “va a ser disfrutada por la ciudadanía”.
La intervención se estructura en tres grandes áreas claramente definidas.
La primera de ellas corresponde al antiguo campo de fútbol, con una superficie de 3.234 metros cuadrados, que ha sido transformado en una zona verde con arbolado de sombra, especies frutales, mobiliario urbano y juegos infantiles.
Según el concejal de Obras, Pablo Novo, la actuación busca combinar funcionalidad y memoria del espacio. En este sentido, ha explicado que “una josa históricamente es un espacio de frutales”, motivo por el cual se ha incluido vegetación que recupera ese vínculo con la toponimia original del lugar.
La segunda zona es un área de esparcimiento canino de 900 metros cuadrados, equipada con elementos de entrenamiento, arbolado de sombra y una fuente doble. El objetivo, según el Consistorio, es ofrecer un espacio adecuado tanto para mascotas como para sus propietarios.
La tercera intervención se ha centrado en los huertos urbanos ya existentes, que han sido ampliados y mejorados con la adecuación de caminos interiores, instalación de mobiliario y la incorporación de bocas de riego en cada bancal para facilitar su uso.
Además de la transformación principal, el proyecto ha incluido la eliminación de grafitis en el entorno y la retirada de ailantos, una especie invasora que había colonizado parte del espacio.
El concejal de Obras ha destacado la importancia de esta actuación medioambiental, señalando que La Josa se había convertido en un ejemplo visible de la expansión de esta especie invasora en la ciudad.
El equipo de gobierno ha enmarcado esta intervención dentro de una estrategia más amplia de recuperación urbana. Según ha explicado el concejal, esta es solo la primera fase de un proyecto que tendrá continuidad en los próximos años, ya que el acuerdo de comodato permite nuevas actuaciones durante un periodo de 30 años.
Entre las futuras intervenciones que se estudian se encuentran el acondicionamiento de accesos, la mejora del talud y nuevas actuaciones en el entorno, siempre de forma consensuada entre el Ayuntamiento y la asociación de vecinos.
En este sentido, desde el Consistorio se ha insistido en que cualquier nueva intervención deberá contar con la aprobación de ambas partes, en un modelo de gestión participativa.
Durante la presentación, tanto el Ayuntamiento como la asociación de vecinos han querido destacar el papel histórico del tejido vecinal en la conservación del espacio.
El alcalde ha subrayado que el proyecto no sería posible sin el trabajo previo de los vecinos, a quienes ha agradecido su implicación en la construcción de comunidad en la zona.
Por su parte, el representante vecinal ha valorado positivamente la actuación municipal y ha destacado que el objetivo es que La Josa se convierta en un espacio abierto, accesible y de encuentro para toda la ciudadanía.
El Ayuntamiento ha enmarcado esta actuación dentro de su política de recuperación de espacios degradados, con el objetivo de convertir antiguas infraestructuras en lugares de convivencia y actividad comunitaria.




