Agosto de 2014. Julio acababa de bajar del coche para adentrase en el bosque de Quintana de Sanabria. Nora, una de sus perras de raza agua español, se adelantó distanciándose unos cien metros. A los pocos minutos regresó y le miró. Acto seguido, el can de siete años le condujo hasta cerca de un roble, donde había olfateado algo.
Era verano, sí, pero había llovido y el terreno estaba limoso. Tanto que iba a abandonar la prospección de veinte centímetros pensando que Nora se había equivocado. Sin embargo, justo antes de tapar el hoyo, cogió un mazacote de tierra y lo rompió. Eureka. En su interior había un hongo de color amarillo cetrino que llamó su atención. Justo al lado encontró otro ejemplar. Al principio los confundió con otra especie pero cuando regresó a casa y los observó a través del microscopio, supo que había encontrado algo interesante.
No eran de gran tamaño, medían unos dos centímetros. No tenían ni olor ni sabor ni, por ende, interés culinario. Su estado de madurez era óptimo y eran pubescentes, es decir, que tenían micropelos. Comenzó a aplicarles reactivos químicos, entre ellos, la solución acuosa Melzer y, para su sorpresa, el líquido provocó la tinción de las paredes del hipogeo de color azul. “Comprobar que en un hongo tan pequeño encontrado bajo tierra existe tal belleza, invita a seguir trabajando e investigando”, confesaba este miércoles el descubridor del género.
Julio Cabero, fotógrafo toresano de 56 años, vinculado al mundo de la micología desde hace 17, presentaba este miércoles ante la comunidad científica el hallazgo, denominado Luteoamylascus aculeatus. Pese a que el descubrimiento se produjo hace dos años, durante el transcurso de todo este tiempo, Cabero ha estado cotejando la exclusividad de la especie con bancos de datos y expertos micológicos de todo el mundo fungi para concluir que, efectivamente, se trata de una especie que da origen a un nuevo género con carácter zamorano, de ahí su importancia. “Es una satisfacción muy grande porque tu nombre va a quedar ahí para la eternidad en las bibliografías micológicas. La satisfacción personal de una afición que tienes y que da resultado, te entusiasma”, concluía el buscador de hipogeos.
Con el retrato de este nuevo género, las jornadas 'Zamora Micológica', organizadas por la Diputación y AMIZA, encaran su recta final. El programa, que durante esta última semana han reunido a un nutrido número de expertos y aficionados micológicos, finalizarán este viernes con una cena de clausura pero antes, hoy jueves está prevista la conferencia ‘Gomphales (Ramarias y géneros afines)’, a cargo de Pablo Pérez Daniels (miembro de la Sociedad Micológica de Madrid). La ponencia comenzará a las 20.00 horas en el Teatro Ramos Carrión (accediendo por una de las puertas laterales del inmueble). Sin embargo, el programa culinario 'Vamos de setas' se prolonga hasta el próximo 20 de noviembre.



