Diez años después de que José Ignacio Calvo Bartolomé llegara a la presidencia de la Cofradía de Jesús Nazareno, vulgo Congregación, la organización vuelve a abrir las urnas. Será este sábado, 19 de septiembre, en su sede de la calle Viriato, con dos candidatos: el presidente que aspira a encadenar un tercer mandato y Jesús Javier Leal, el mismo aspirante al que ya derrotó en las elecciones de 2021. Hasta 9.000 hermanos y damas mayores de edad están llamados a votar de una Congregación que ronda los 12.000 miembros.
La votación se desarrollará entre las 11:00 y las 20:00 horas, después de que la Asamblea General Extraordinaria quede constituida a las 10:45 horas en primera convocatoria y a las 11:00 en segunda. El voto será personal, secreto y por escrito, previa identificación. La elección llega, además, en un sábado especialmente concurrido en Zamora por la celebración de Fromago, con la sede de la Cofradía en pleno entorno de la feria y un dispositivo previsto para canalizar las colas hacia San Andrés y la Plaza Mayor.
Pero detrás de esas urnas hay algo más que una sucesión interna. Se vota sobre dos maneras de entender el futuro de una de las grandes instituciones de la Semana Santa zamorana. Calvo concurre con el balance de una década en la que su directiva reivindica una profunda intervención sobre patrimonio, pasos y organización. Leal lo hace planteando una revisión de la gestión económica, mayor transparencia, profesionalización y cambios en el funcionamiento de las procesiones. La elección es, por tanto, continuidad frente a revisión, aunque ambos candidatos comparten también algunas decisiones adoptadas durante los últimos años.
Diez años que empezaron en 2016
José Ignacio Calvo llegó a la presidencia en 2016. Su vinculación con la Congregación había comenzado mucho antes: ingresó en ella con 12 años, en 1986. Desde 2006 formó parte del grupo de cargadores de la Elevación de la Cruz y en 2012 entró en la Junta Directiva como vocal de pasos y merlús, antes de abandonar esa responsabilidad en 2015 para presentarse al año siguiente a las elecciones. El obispo Gregorio Martínez Sacristán ratificó su elección en diciembre de 2016.
Cinco años después, en noviembre de 2021, los hermanos y damas volvieron a elegirle. Fueron 1.571 votos los depositados entonces en las tres urnas habilitadas. Calvo obtuvo 1.067, frente a los 497 de Jesús Leal y siete votos en blanco. Fue reelegido para un segundo mandato.
Ahora ambos vuelven a encontrarse. Pero el escenario es distinto.
Durante la segunda etapa de Calvo, la Congregación ha afrontado una serie de actuaciones que su candidatura presenta como el balance de estos años. La relación incluye intervenciones sobre buena parte de los grupos escultóricos que cada Viernes Santo recorren las calles de Zamora y una transformación de los sistemas de carga de algunos pasos.
Entre ellas figura la puesta a hombros de Redención, una decisión que no estuvo exenta de debate cuando fue planteada. En 2022, el historiador y entonces asesor artístico de la Cofradía José Andrés Casquero cuestionó públicamente la modificación por considerar que el conjunto de Mariano Benlliure había sido concebido como una unidad. La directiva defendió que la nueva estructura permitiría cargar el paso sin causar daños a la obra.
La candidatura de Calvo incorpora ahora aquella decisión a su balance y la acompaña de un amplio programa de conservación patrimonial.
Una década mirando a los pasos
La restauración de enseres y patrimonio ocupa uno de los capítulos centrales del balance que presenta el actual presidente. Se han realizado intervenciones en La Caída, La Verónica, La Soledad, Jesús Camino del Calvario, las Tres Marías y San Juan y Redención, además de actuaciones sobre mesas y estructuras.
También se han sustituido y mejorado pasos, con la renovación de los antiguos suelos de corcho por estructuras de cedro realizadas por Ricardo Flecha Barrio, según la relación de actuaciones difundida por la candidatura.
La conservación no se ha limitado a las piezas que salen a la calle. El balance incluye la renovación de medallones y otros elementos patrimoniales destinados a los hermanos, la recuperación de antiguos faroles del Nazareno de la Congregación, la Agonía y Jesús Camino del Calvario, así como nuevas varas con remates de plata para la Junta Directiva.
Otro de los cambios afecta directamente a quienes cargan los pasos. La candidatura señala la sustitución de las almohadillas en seis grupos y la renovación de instrumentos de las bandas y merlús. A ello suma la renovación de la iluminación y la incorporación de iluminación artística en los distintos pasos.
La tecnología también ha entrado en el patrimonio. La Congregación ha realizado escaneados tridimensionales de La Verónica, La Soledad, las Tres Marías y San Juan, La Caída, el Nazareno de la Congregación, Jesús Camino del Calvario, Redención y las Misericordias de Redención. La propia trayectoria publicada de Calvo recoge además la digitalización del archivo histórico de la Cofradía.
No es un detalle menor en una organización fundada en 1651. En 2026 la Congregación ha celebrado precisamente su 375 aniversario, con una programación extraordinaria que incluyó una procesión con todos sus pasos y una misa de acción de gracias. La fecha escogida para la procesión, el 23 de mayo, se situó en torno al aniversario de sus primeras ordenanzas.
Del patrimonio a la estructura
La candidatura de Calvo sostiene que su balance no se limita a aquello que puede verse durante la madrugada del Viernes Santo.
Entre sus actuaciones incluye la creación del Grupo Joven, la eliminación de la lista de espera para incorporarse a la Congregación y una estructura de gestión más digitalizada. También señala como hitos el pago íntegro de la hipoteca de la sede y la implantación de un programa informático para la gestión de la hermandad.
La digitalización completa del archivo se presenta como otra de las grandes transformaciones: conservar y poner a disposición de las generaciones futuras una documentación que arranca en los orígenes de la Congregación.
La relación de actuaciones incorpora asimismo la elaboración del dosel de la Santísima Virgen de la Soledad, la restauración del altar de Quinario y la creación de la bandera oficial de la Cofradía.
Todo ello, sostiene la candidatura, se ha realizado con fondos propios y dentro de una gestión económica que presenta como uno de los argumentos centrales para pedir un tercer mandato.
Es un balance que, además, tiene detrás una década de cambios en la propia vida institucional de la Congregación. Durante este periodo se produjo la coronación canónica de la Virgen de la Soledad en 2023, la recuperación de la antigua reverencia y el paso de la Cofradía por San Torcato, así como la apertura de la sede durante todo el año para atender a los hermanos, actuaciones que aparecen recogidas en la trayectoria publicada de Calvo.
Y en 2026 llegó el aniversario
La coincidencia temporal tampoco es menor.
La actual directiva ha llegado a estas elecciones después de haber organizado los actos del 375 aniversario. El programa presentado para 2026 incluyó exposiciones históricas y patrimoniales, actividades culturales, conciertos, certámenes de bandas y una procesión extraordinaria. La propia Cofradía presentó el aniversario como una oportunidad para poner en valor su legado espiritual, artístico y humano.
El propio Calvo explicó al anunciar la convocatoria electoral que la celebración del aniversario había influido en el calendario y que era necesario comenzar a preparar cuanto antes la procesión del próximo año.
La elección llega, por tanto, inmediatamente después de uno de los grandes hitos institucionales de la actual presidencia.
Y frente a ese balance, Leal plantea una pregunta distinta: cómo se administra la Congregación y cómo deben participar sus hermanos en esa gestión.
Leal vuelve cinco años después
Jesús Javier Leal no necesita presentación para quienes siguieron las anteriores elecciones. Ya se enfrentó a Calvo en 2021 y perdió por 1.067 votos frente a 497. Cinco años después vuelve a intentarlo con una candidatura que él mismo presenta como una propuesta de cambio.
Su programa comienza por las cuentas.
La primera medida que plantea es una auditoría externa e independiente para conocer la situación económica de la Congregación. Después propone revisiones anuales de las cuentas por parte de los mayordomos y mayordomas y que las principales contrataciones sean publicadas junto con cuadros comparativos.
La candidatura reclama además reducir determinados gastos que considera innecesarios, buscar patrocinadores públicos y privados y estudiar una profesionalización de determinadas áreas de la Cofradía.
Leal pone también el foco en las procesiones del Viernes y Sábado Santo. Su programa plantea revisar su organización, la asignación de responsabilidades y algunos problemas que, según sostiene, se han producido en los últimos años. Entre sus propuestas figura un estudio de viabilidad para permitir la participación de mujeres en la procesión de la madrugada del Viernes Santo.
Hay una matización significativa: Leal no plantea revertir la decisión de sacar Redención a hombros. La considera una decisión que debe mantenerse, pese a que su candidatura pretende revisar otros aspectos de los desfiles.
También quiere aplazar la redacción de nuevos estatutos hasta conocer el marco estatutario que prepare el Obispado para el conjunto de las cofradías.
La herida de las procesiones
El debate sobre la gestión no se entiende únicamente desde los programas electorales. En los últimos años también han existido episodios que han puesto a prueba la relación entre la directiva y una parte de los hermanos.
En enero de 2026, una asamblea en la que estaba previsto abordar cambios estatutarios tuvo que ser cancelada por problemas logísticos ante la afluencia de asistentes .La cancelación tuvo como consecuencia que la Semana Santa de 2026 mantuviera la situación estatutaria existente respecto a la participación de hombres y mujeres en los desfiles.
Leal ha convertido precisamente la convivencia interna en otro de los ejes de su candidatura. Habla de recuperar la paz social y de que el presidente debe serlo de todos los hermanos. Sus críticas a la actual dirección incluyen acusaciones de “amiguismo” y “clientelismo”, así como afirmaciones sobre falta de información y determinadas actuaciones que considera irregulares. Son acusaciones formuladas por el candidato y no hechos acreditados que puedan darse por probados.
La respuesta de Calvo ha sido cuestionar que las críticas de su rival oculten, a su juicio, la ausencia de un proyecto alternativo suficientemente desarrollado.
Ahí aparece una de las claves de estas elecciones: no se enfrentan únicamente dos nombres, sino dos relatos sobre lo ocurrido durante los últimos diez años.
Una Congregación demasiado grande para votar como una cofradía pequeña
Las cifras ayudan a entender la dimensión de la elección.
Jesús Nazareno cuenta con alrededor de 12.000 hermanos y hermanas y la convocatoria oficial establece el derecho a voto para los mayores de 18 años. La información difundida esta semana sitúa en unos 9.000 los potenciales electores, aunque días antes el propio presidente hablaba de una cifra inferior, algo más de 6.000, al descontar a los menores.
La diferencia entre el censo total y quienes efectivamente acuden a votar es todavía más significativa.
En 2021 fueron 1.571 las papeletas depositadas. Calvo ganó con 1.067 votos y Leal obtuvo 497. Es decir, el resultado de hace cinco años se decidió con una participación muy inferior al número total de hermanos con derecho a voto.
Cinco años después, las dimensiones del censo convierten la participación en uno de los grandes interrogantes de la jornada.
Leal propone precisamente implantar el voto por correo para los hermanos que viven fuera de Zamora, argumentando que más de la mitad de los miembros de la Congregación no residen en la ciudad. La propuesta busca ampliar la participación electoral más allá de quienes puedan acudir físicamente a Viriato.
La urna después de una década
José Ignacio Calvo llegó a la presidencia después de décadas de vinculación con la Congregación. Si vuelve a ser elegido, comenzará un tercer mandato después de diez años al frente de la organización.
Llega con un catálogo de actuaciones que abarca desde la conservación de las imágenes hasta la estructura administrativa, desde Redención a hombros hasta la digitalización del archivo, desde la creación del Grupo Joven hasta el pago de la hipoteca, y con el 375 aniversario recién celebrado.
Jesús Javier Leal llega con el antecedente de 2021 y con un programa que coloca en el centro las cuentas, la transparencia, la profesionalización, la participación de los hermanos y la revisión de los desfiles. También con la promesa de mantener decisiones como la carga a hombros de Redención y estudiar cambios que afectan a la participación de las mujeres.
Son dos maneras distintas de leer la misma década.
Para Calvo, los últimos diez años pueden presentarse como una etapa de conservación, inversión, modernización y crecimiento patrimonial. Para Leal, la misma etapa necesita una revisión profunda de la gestión, la transparencia y la convivencia interna.
Este sábado, en la calle Viriato, serán los hermanos y las damas quienes conviertan uno de esos dos relatos en el mandato de la Congregación.
La urna estará abierta durante nueve horas.
Y detrás de cada papeleta habrá una pregunta que va mucho más allá de quién ocupará un despacho: qué Jesús Nazareno quiere construir la Congregación después de diez años de una misma presidencia.



