A las puertas de diciembre el frío parece haber llegado para quedarse. Las nieblas típicas de Zamora invitan a no quitarse el abrigo en todo el día y con él, bufandas y guantes.
Sin embargo, su uso en automóvil puede hacer que el cinturón de seguridad no funcione adecuadamente, lo que aumentaría las posibilidades de sufrir lesiones graves en caso de accidente.
El llamado ''efecto submarino'' se produce cuando el cuerpo no está bien sujeto por el cinturón (holgado o mal ajustado), presiona el asiento hacia abajo y se desliza por debajo de la banda abdominal. Aumenta el riesgo de chocar contra el volante, el salpicadero o la parte baja del habitáculo. Se puede producir lesiones en espalda y pelvis, rotura de fémur o de la cabeza del fémur, además de hemorragias internas graves.
Esta situación no solo se produce cuando llevamos prendas de abrigo que impiden ceñir la banda torácica al cuerpo, también se puede producir cuando usamos cojines en el asiento, algo que también está prohibido.
A sabiendas del riesgo que supone esta conducta, un agente de Tráfico puede considerar oportuno emitir una multa en el caso de que nos veamos envueltos en un percance o accidente.
Además, llevar un abrigo, parka, chaqueta o chubasquero demasiado abultado puede restar movilidad al conductor y, en consecuencia, dificultar las maniobras de giro con el volante. Esta norma está recogida en el artículo 18 del Reglamento General de Circulación (RGC) que dice lo siguiente: «El conductor de un vehículo está obligado a mantener su propia libertad de movimientos». Es decir, que quedará en manos de las autoridades pertinentes decidir cuándo la libertad de movimientos del conductor queda condicionada por llevar un abrigo demasiado grande, que podría influirle negativamente durante la conducción, y cuándo no.



