La Noche de San Juan se celebra cada año en numerosas localidades de España y otros países como una de las tradiciones más arraigadas del inicio del verano, con las hogueras como principal elemento simbólico.
Su origen se remonta a rituales paganos vinculados al solsticio de verano, el momento en el que el hemisferio norte vive el día más largo del año, generalmente alrededor del 21 de junio. En esa fecha, distintas culturas encendían fuegos como símbolo de purificación y como forma de “dar fuerza” al sol en su punto álgido.
Con la llegada del cristianismo, estas celebraciones fueron adaptadas al calendario religioso y quedaron asociadas al nacimiento de San Juan Bautista, que la tradición sitúa el 24 de junio, lo que explica su continuidad en fechas próximas al solsticio.
Por este motivo, aunque el fenómeno astronómico ya se ha producido, la Noche de San Juan se celebra habitualmente entre el 23 y el 24 de junio, o incluso en algunos lugares entre el 24 y el 25, dependiendo de cada localidad.
En la actualidad, la festividad mantiene su carácter popular y simbólico, con las hogueras como elemento central y con rituales asociados a la purificación, la renovación y el inicio del verano, que siguen muy presentes en el imaginario colectivo.




