A lo largo del embarazo, el cuerpo sufre una serie de cambios que también afectan a la visión, muchos de ellos relacionados con el aumento de los estrógenos. Los ojos tampoco se escapan a este fenómeno, puesto que parte de su estructura está asociada a la presencia de receptores de estos estrógenos.
Así, y aunque la mayoría de las modificaciones son temporales o sencillamente pequeñas incomodidades, durante la gestación se registran también variaciones en la presión intraocular habitual, descenso en la producción de la lágrima, alteraciones en estructuras oculares, como el cristalino y la córnea, y variaciones en la graduación de la vista. Lo más frecuente es que los cambios hormonales causen sequedad ocular, ya que la calidad y cantidad de la lágrima puede variar de manera sustancial, provocando sensación de cuerpo extraño, quemazón, picor o, incluso, lagrimeo excesivo.
El óptico-optometrista puede aconsejarte el uso de unas gotas para aliviar estos síntomas, pero es fundamental consultar siempre con un especialista porque algunas soluciones pueden contener ingredientes activos no recomendables durante el embarazo. Especialmente molesto es el llamado ojo seco para las usuarias de lentes de contacto.
En este sentido, la secretaria general de COOCYL, Ana Belén Cisneros, aconseja "el uso de lágrimas artificiales sin conservantes con las lentillas o incluso limitar su uso durante los meses de gestación y alternarlas con las gafas", evitando así además el peligro de originar un edema por la inflamación de la córnea, muy común en el embarazo, y aunque no es grave, puede resultar incómodo e interferir con la visión.
Otro de los efectos oculares más frecuentes durante el embarazo es el aumento de la graduación y la experimentación de visión borrosa, que puede darse por diversas causas. En ocasiones, puede generarse por factores típicos del embarazo no relacionados con los ojos, como la retención de líquidos. La córnea puede edematizarse, es decir, acumular líquido, haciendo variar la curvatura de la córnea, hecho que puede conllevar cambios transitorios en la graduación habitual.



