Actualmente, Castilla y León cuenta con 112 pacientes COVID en UCI, uno menos que ayer y tres menos que hace una semana, que representa una ocupación del 33,8 por ciento sobre las camas estructurales y un 28,9 por ciento sobre las extendidas. Mientras, en planta, existen 822 pacientes con COVID, 31 menos que ayer, que suponen una ocupación del 13,8 por ciento en el Conjunto de la Comunidad.
La situación en zamora comienza a arrojar luz ya que actualmente el número de pacientes en planta es de 51, mientras que en la UCI solo permanece un paciente ingresado. Esta situación ha comenzado a mejorar en los últimos días, ya que la sexta ola ha legado a dejar 57 pacientes en planta y cinco en UCI.
La estancia media en planta se está situando en ocho días, con una edad media de 80 años, en el caso de los pacientes vacunados frente al COVID, y de 68 en relación a los no vacunados, con enfermedades concomitantes como la hipertensión en el 48 por ciento de los pacientes, la diabetes en el 21 por ciento de los mismos, la obesidad (10 por ciento) o el asma (7 por ciento), entre otras.
Mientras, en UCI la estancia media es de 25 días, con una edad media de los pacientes de 63,5 años dentro de un rango que va desde los 26 hasta los 85 años. En este caso, las enfermedades concomitantes varían con respecto a planta, desde el 47 por ciento de pacientes que ocupan UCI y que además del COVID tiene hipertensión, a la obesidad del 23 por ciento o la diabetes, presente en el 20 por ciento de los pacientes. Además, del total de ingresados en UCI por COVID, el 42 por ciento son no vacunados.
50 por ciento de los fallecidos en UCI, no vacunados
Por último, y en relación a los fallecimientos, se sitúa en 118 el número de óbitos acaecidos en la Comunidad pro el COVID en la última semana, 21 de ellos en las últimas 24 horas. La edad media de pacientes fallecidos en planta es de 83 años mientras en UCI se reduce a los 63,5 años, pero en todo caso, el 50 por ciento de los decesos de pacientes en UCI son no vacunados.
En Zamora, la última semana se han notificado once fallecidos, cuatro de ellos en las últimas 24 horas. Los fallecidos en la provincia de esta última semana arrojan una media de 75 años, siendo el grupo de mayores de 80, donde se ha producido el mayor número de muertes.
Una mortalidad elevada cuya explicación el consejero situó en que los pacientes mayores “tienen enfermedades concomitantes de cierta importancia”, entre las que situó la diabetes o la hipertensión, principalmente. “Pensamos que el COVID produce una infección a estas personas que, a pesar de las tres vacunas, provoca una descompensación de las otras enfermedades crónicas en personas mayores y ancianos frágiles que suele conducir al fallecimiento”, concluyó.




