La consejera de Sanidad, Verónica Casado, ante el anuncio en los últimos días del objetivo de recuperar las consultas sanitarias presenciales y señalando que este tipo de atención “nunca ha dejado de prestarse aunque durante la pandemia se redujo”, ha dado a conocer los cambios que comenzarán a ser efectivos los próximos días.
Hasta el momento había un profesional como filtro para las citaciones que decidía si la consulta sería telefónica, presencial, en domicilio… pero a partir de los próximos días será el ciudadano el que decida qué tipo de cita necesita cuando solicita ver tanto al profesional de Medicina de Familia como al de Enfermería, Pediatría, Fisioterapia o Matronas, es decir, comenzarán a ser a demanda del paciente.
Cabe destacar que el filtro telefónico concluía en el 50% de los casos en una nueva citación presencial pero ahora es momento de que el paciente desde la responsabilidad decida qué tipo de consulta necesita.
No obstante, se limitará al 50 por ciento las posibles consultas presenciales, para intercalarla con las telefónicas. Por tanto, se amplía del 30 por ciento las consultas presenciales al 50 por ciento, con el fin de atender el pequeño número que según la Consejería no se atiende de forma presencial.
Los detalles técnicos para poner en marcha este proceso de citación a demanda del paciente se ultimarán a lo largo de a semana que viene por lo que se desconoce el día exacto en el que ya será efectivo, si bien desde Sanidad ya han asegurado que el 1 de junio estará disponible.
Tipos de consulta
La doctora Elvira Callejo, directora técnica de Atención Primaria, recomendó un uso adecuado de la consulta presencial, para evitar utilizarlas para problemas que puedan ser resueltos de forma no presencial, y porque los espacios son limitados”. Además, sobre las telefónicas, recordó que el número de consultas ha aumentado en estos mestos al ser “más accesible” a la población, ya que consideró que en la Consejería tienen la percepción de que se consultan motivos que en otras circunstancias no se habría hecho.
Indicó que no se debe pedir cita presencial o acudir a centro de salud si los síntomas son sospechosos de infección por COVID. Además, señaló que las consultas no presenciales, por su utilidad, pueden servir para recoger resultados de pruebas, de una interconsulta en el medio hospitalario, dudas sobre la medicación, los cuidados, las recetas o la solicitud informes, justificantes, transporte sanitario o llamadas de seguimiento, si se ha pactado eso con los profesionales.
La presencial indicó que debe utilizarse para un problema de salud nuevo, un agravamiento, la descompensación o para actuar sobre la persona, como pueden ser las curas, los inyectables o el procedimiento. También se recomienda cuando existan dificultades de comunicación por la vía telefónica y cuando el profesional decida que es mejor esta opción.
Este nuevo modelo partió de un estudio, elaborado mediante encuestas en verano de 2020, que permitió crear unos grupos de trabajo en marzo de este año. De esta forma, se define el tiempo de la consulta médica y de enfermería a demanda en función del cupo, el número de núcleos, las distancias o la existencia de residencias sociosanitaria. Además, se contemplan otras consultas concertadas en el centro, telefónicas o en domicilios para otras actividades.
Además, se ha protocolizado que en todos los centros de salud urbanos, las personas que acudan solicitando atención urgente serán valoradas en la consulta denominada de 'Gestión de la Demanda no Demorable', de manera que cada centro definirá cómo se realiza esta atención, ya que no siempre serán urgencias médicas.
Protocolo
El protocolo aprobado por la Consejería de Sanidad establece que en todos los equipos de Atención Primaria se crearán agendas con huecos ofertados a demanda del paciente. Así, la agenda de los médicos de Familia ofrecerá huecos a demanda del paciente durante una serie de horas que estará en función de su cupo asignado, municipios que atienda y presión asistencial media.
El número de huecos a demanda que oferte la agenda diaria de cada profesional estará en relación con su presión asistencial media, no superando los 34 pacientes en condiciones ordinarias. Eso sí, dicha cifra se podría incrementar en un 10-20 % en situaciones de necesidad y para evitar demoras (cobertura de ausencias, aumento puntual de demanda en épocas de gripe, por ejemplo).
El resto de la jornada laboral será para la realización de las consultas programadas que haya planificado cada profesional, así como otras actividades docentes, de investigación y reuniones de equipo.
En cuanto a la agenda de la enfermera de Familia, se advierte en primer lugar que el tiempo a determinar para cada hueco es variable por la diversidad de procedimientos realizados por enfermería. En el caso de la demanda se plantea como adecuado ofertar huecos de siete u ocho minutos, ya que aquellos que pueden requerir mayor tiempo de asistencia serán en su mayoría concertados por el profesional.



