El Teléfono de la Esperanza de Zamora ha registrado 1.580 peticiones de ayuda durante el primer semestre del año, en las que se han detectado múltiples problemáticas, entre las que destaca la soledad no deseada, presente en gran parte de ellas, además de problemas de afectividad, ansiedad, rupturas, duelos e ideaciones suicidas.

Estos datos se han dado a conocer con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se celebra el próximo 10 de septiembre, una jornada en la que el Teléfono de la Esperanza lanza la campaña “Cuando solo ves…NADA”. La iniciativa pone el foco en las falsas creencias que dificultan detectar las señales de sufrimiento, preguntar y acompañar a tiempo.
La campaña pretende abordar dos realidades. Por un lado, la vivencia de la persona en crisis y cómo el sufrimiento intenso puede hacer que perciba cada vez menos alternativas. Por otro, cómo el entorno tampoco puede “ver nada” en ocasiones debido a falsas creencias que dificultan detectar ese sufrimiento y actuar a tiempo.
Una parte importante en la prevención del suicidio es intervenir lo antes posible. Por ello, el Teléfono de la Esperanza advierte de que dejarse llevar por creencias como que una tentativa solo busca llamar la atención, que el suicidio es un acto impulsivo o que únicamente los profesionales pueden ayudar en una crisis suicida puede tener consecuencias desafortunadas.
“Prevenir el suicidio no consiste en actuar solo en el momento de emergencia, sino que implica construir una cultura donde hablar del sufrimiento sea posible”, señala Aurelia González, psicóloga clínica y responsable del Programa para la Prevención del Suicidio y del Chat del Teléfono de la Esperanza.
En este sentido, explica que el objetivo de la campaña es dar herramientas para reconocer situaciones de sufrimiento y posibles señales de alerta, evitando que pasen desapercibidas o sean minimizadas.
Las peticiones por conducta suicida aumentan un 10,6%
Durante el primer semestre del año, el Teléfono de la Esperanza ha recibido 87.623 peticiones de ayuda a nivel nacional. Aunque el nivel de demanda mantiene cifras similares a las del mismo periodo del año pasado, con un ligero aumento del 0,5%, las demandas relacionadas con conducta suicida han aumentado un 10,6% respecto a 2025.
El teléfono continúa siendo el principal canal de atención entre los mayores de 35 años, que representan el 71,67%. Mientras tanto, el uso del Chat de la Esperanza ha crecido un 32,64% y se consolida como vía de contacto para la población más joven, donde las consultas realizadas por menores de edad suponen un 28,2%.
En Zamora, la actividad principal de la sede es la atención telefónica, junto con la promoción de la salud emocional a través de talleres, la formación del voluntariado y la sensibilización de la población mediante conferencias sobre la escucha y temas relacionados con la educación emocional.
Actividades en Zamora el 10 de septiembre
La campaña se difundirá en redes sociales entre el 4 y el 10 de septiembre y también contará con distintas acciones locales.
En Zamora, el día 10 de septiembre se realizará una carpa informativa de 10:00 a 18:00 horas en la Plaza de la Constitución, un cine-fórum de 18:00 a 20:00 horas en el Museo Etnográfico con el documental 'El estigma del silencio' que contará con expertos del servicio de Psiquiatría del Complejo Asistencial de Zamora y una lectura de manifiesto a las 20:30 horas, que contará con la actuación del Coro Sacro, Aures Cantibus y Amigos de la Ópera y un encendido simbólico de velas
El objetivo final de la campaña es recordar que hablar del suicidio de forma cuidadosa no incita. Lo importante, según el Teléfono de la Esperanza, es ofrecer un espacio de escucha sin juicio y conseguir que la persona se sienta segura para pedir ayuda.
El Teléfono de la Esperanza ofrece atención emocional gratuita y confidencial a través del 717 003 717, disponible todos los días del año, las 24 horas. Además, el Chat de la Esperanza funciona de lunes a domingo, de 18:00 a 00:00 horas, y puede utilizarse desde la web de la entidad.
Ambos recursos están atendidos por personas voluntarias formadas para escuchar y ayudar desde el respeto y la empatía.



