En distintos días del mes de junio, y en la madrugada de este pasado día 31 de julio cayó sobre la capital agua abundante, procedente de tormentas. Esa agua llenó el colector de aguas sucias a su paso por el barrio de Olivares, que rebasando su capacidad, y para evitar posibles reventones, fue expulsada al exterior por los aliviaderos de la calle Caballeros y Pisones hacia el arroyo Valderrey. El agua de tormenta, mezclada con las aguas fecales del propio colector, circuló por todo el cauce, desde los rebosaderos hasta la desembocadura en el río Duero. “Consecuencia de ello quedaron restos de la materia contaminada en el lecho del arroyo”, exponen desde Unión del Pueblo Leonés.
Ante esto, UPL pide la intervención municipal, “procediendo a realizar una limpieza y descontaminación del cauce afectado, retirando todos los restos de material contaminado y realizando tras la limpieza de los objetos visibles una desinfección que garantice la salubridad de la zona”; aseguran, además de añadir: “la naturaleza de los residuos requiere una rápida actuación, pues su procedencia de aguas fecales los convierten en altamente contaminantes para el medio ambiente; y por su situación en un tramo urbano producirá en breve las consecuencias de que no sea tratado oportunamente, como son malos olores y generación de una rica fauna parasitaria infectiva que vive de semejantes restos”.
Por último, UPL recuerda que con la pretensión de mantener un caudal ecológico del arroyo se traslada agua tratada desde la estación del EDAR en la carretera Almaraz, siendo liberada en el alto de Valorio, junto a las inmediaciones del puente Croix. “La falta de limpieza del lecho, hace que ese agua se pierda en el curso y no llegue como se pretendía hasta la desembocadura. Quedando completamente seco en los últimos kilómetros del recorrido, que además coincide con el paso por el barrio de Olivares que afectado por el continuo desalojo de material insalubre sufre de olores desagradables e infestaciones de insectos y otras posibles plagas”, finalizan.



