Aparentemente ajenos a la polémica, vendedores y clientes han vuelto a verse las caras después de varios meses sin mercadillo en la capital. El escenario ha cambiado y el Alto de los Curas es el nuevo 'hogar' de los puestos, pero la esencia se ha mantenido inmutable y los comerciantes han continuado con su rutina de trabajo, tratando de convencer a los zamoranos de las bonanzas de sus productos, bien fuera a voz en grito, con megáfonos o a través de notas promocionales.
La respuesta del público ha sido positiva, aunque algunos vecinos del entorno sí se han acercado al concejal, Christoph Strieder, para recriminarle su postura a la hora de defender la instalación del mercadillo en la zona. El edil de Comercio ha paseado durante toda la mañana entre los puestos tratando de detectar qué mejoras se pueden aplicar y escuchando la opinión de los diferentes afectados.
En ese sentido, los comerciantes han mostrado opiniones dispares, principalmente en función de la ubicación de su propio puesto. Eso sí, todos ellos han reclamado paciencia para ver cómo evolucionan las ventas en la nueva zona habilitada por el Ayuntamiento. El gran inconveniente que detectan muchos es el tamaño de su 'stand', mucho más limitado que el que algunos tenían en Ifeza.
En cuanto a la polémica, los vendedores consultados por Zamora24horas han negado que el mercadillo moleste: "Venimos a hacer nuestro trabajo", explicaba uno de los jóvenes delante de su puesto de ropa. Ninguno quería dar su nombre, pero sí apelaban a "mantener las calles limpias" para evitar confrontación.
En la zona de los chalés, los obreros continuaban con su trabajo, por lo que parece que el posible conflicto con los propietarios no estallará definitivamente, si es que ocurre, hasta que las viviendas no están listas para la entrada de sus inquilinos.
De este modo, por el momento, normalidad. El mercadillo ha comenzado sin enfrentamiento patente y con la respuesta positiva de los zamoranos.



