En una lluviosa tarde de sábado, las inclemencias meteorológicas, como poseídas por el espíritu navideño, dieron la tregua justa para que pudiera celebrarse el tradicional desfile de ramos de Navidad. Decenas de personas compusieron una comitiva que recorrió la zona centro de la ciudad desde la Marina hasta la Plaza Mayor bajo la atenta mirada de mayores y pequeños, que disfrutaron de una tarde de folklore al cálido amparo de la tradición y las luces navideñas.
Así se generó, pese al frío y la lluvia, una idílica estampa, tan mágica como las fechas que representa una celebración como esta.



