Una nueva caída de los nacimientos en Zamora vuelve a generar preocupación sobre el futuro demográfico de la provincia. La llegada de nuevos bebés, uno de los principales elementos para frenar la despoblación, continúa perdiendo fuerza y los datos de los primeros siete meses de 2026 muestran un escenario especialmente preocupante, muy alejado de las cifras registradas en 2025, que ahora se presentan como un posible espejismo.
En los primeros meses de 2026 la situación se ha agravado considerablemente, puesto que por cada bebé nacido entre enero y julio de 2026 se han producido más de cuatro muertes. De esta forma, el saldo vegetativo de la población zamorana fue negativo en 1.145 personas.
En concreto, según los últimos datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística, los nacimientos han experimentado un importante aumento respecto al mes anterior, cuando fueron diecinueve menos y, con 69 nuevos bebés llegados al mundo en la provincia durante el mes de julio, no consigue remontar la situación que ha venido arrastrando meses atrás.
Y es que la peor cara de este panorama se produce al contabilizar el cómputo global de los siete primeros meses del año, pues entre enero y julio se han alcanzado en Zamora 370 nacimientos, lo que supone una drástica caída respecto a años anteriores, con 56 menos que el año pasado y 42 menos que en 2023, que ostentaba hasta ahora el valor más bajo del último lustro.
Por cada nacimiento se producen más de cuatro muertes en Zamora
Si comparamos los nacimientos con las muertes que se han producido en la provincia entre enero y julio de 2026, la situación se recrudece ya que, aunque los fallecimientos han descendido respecto al año anterior, siguen siendo muy superiores, dejando patente que por cada nueva vida en la provincia se producen más de cuatro muertes, concretamente una media de 4,09 fallecimientos por nacimiento.
Cabe señalar que en Zamora se produjeron un total de 1.515 fallecimientos entre enero y julio de 2026, hasta 97 menos que en el mismo periodo del año anterior. Se trata de un número de muertes muy elevado, aunque representa la única cifra positiva de los siete primeros meses del año al compararla con el ejercicio anterior.




