El 46 por ciento de la población española se ha sometido ya a algún tratamiento de medicina estética, mientras los especialistas alertan del aumento del intrusismo y de los riesgos de acudir a centros sin autorización sanitaria.
La Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) ha reclamado a las administraciones y a los ciudadanos que extremen las precauciones ante el “preocupante aumento” de casos de intrusismo profesional en el sector y ha recordado que “la medicina estética es medicina”.
La advertencia coincide con el Día Internacional de la Medicina Estética, que se celebra este domingo, en un momento en el que este tipo de tratamientos están cada vez más extendidos en España. Según el último Informe de Percepción de la Medicina Estética en España elaborado por SEME, el 46 por ciento de la población ya se ha realizado algún tratamiento y otro 30 por ciento tiene intención de hacerlo en el futuro.
Sin embargo, los especialistas alertan de que todavía existe un elevado desconocimiento entre los pacientes sobre los requisitos que deben cumplir tanto los profesionales como los centros donde se realizan estas intervenciones.
Uno de los principales mensajes de SEME es que los tratamientos de medicina estética deben ser realizados por un médico colegiado, mientras que los centros tienen que disponer de la correspondiente autorización sanitaria específica, la licencia U.48.
La sociedad médica pone especialmente el foco en los jóvenes de entre 25 y 30 años, un grupo que considera más expuesto al riesgo de acudir a establecimientos que no cumplen los requisitos médicos. Entre los factores que pueden influir se encuentran las tendencias difundidas a través de las redes sociales, el auge de los tratamientos preventivos y un menor nivel de ingresos que puede llevar a priorizar el precio frente a la seguridad.
El presidente de SEME, Juan Antonio López-Pitalúa, ha insistido en que estos procedimientos no deben banalizarse.
“No estamos ante un servicio de peluquería, centros de estética convencional o gimnasios; cualquier infiltración o tecnología médica es un acto médico y como tal debe ser aplicado por un médico estético y en un centro autorizado”, ha señalado.
Las claves para saber si un tratamiento es seguro
Ante el aumento de estos procedimientos, SEME ha elaborado un decálogo con recomendaciones para que los propios usuarios puedan comprobar que el profesional y el centro cumplen con las garantías necesarias.
El primer paso es comprobar que el profesional está colegiado a través de la Consulta Pública de Colegiados del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos. Además, el paciente puede verificar si está especializado y si pertenece a la sociedad científica mediante el Directorio de Médicos de SEME o su Mapa de Garantía Médica.
También es importante comprobar que la clínica dispone de autorización sanitaria visible. SEME recuerda que los domicilios particulares, peluquerías o salones de belleza no pueden realizar legalmente este tipo de técnicas médicas.
Antes de cualquier tratamiento debe existir además un diagnóstico y una valoración personalizada. El médico debe abrir una historia clínica y explicar al paciente el procedimiento, sus beneficios y sus posibles riesgos. Esta información debe quedar recogida en el correspondiente consentimiento informado, que el usuario debe leer y firmar antes de someterse a la intervención.
Otra de las recomendaciones se refiere a los productos inyectables. En el caso de sustancias como el ácido hialurónico o la toxina botulínica, SEME aconseja que el material sea abierto delante del paciente y que este solicite la pegatina donde figuren el lote, la marca y la fecha de caducidad para que quede registrado.
Los especialistas también recomiendan desconfiar de los precios excesivamente bajos. Detrás de algunas ofertas pueden encontrarse productos falsificados, viales adquiridos ilegalmente por internet o la ausencia de un médico cualificado.
La seguridad no termina con la intervención. El centro y el profesional deben ofrecer un seguimiento posterior, proporcionar indicaciones claras sobre los cuidados y estar disponibles ante posibles dudas o complicaciones. La clínica debe cumplir además las normas de asepsia, gestión de residuos biosanitarios y seguridad sanitaria.
Y existe una última señal de alerta: la propia actitud del profesional. SEME defiende que un buen médico estético debe asesorar al paciente y buscar la naturalidad y la armonía, incluso cuando eso implique rechazar una petición.
“Un buen médico estético es el que te dice no”, resume la sociedad médica.



