Un equipo de investigadores de la Universidad de Kumamoto (Japón) ha desarrollado un método basado en un análisis de sangre que podría ayudar a detectar la recurrencia del cáncer de mama, mediante el estudio de cómo se organiza y empaqueta el ADN dentro de las células.
El trabajo, publicado en Cancer Research Communications, analiza el ADN libre circulante (ADNlc), pequeños fragmentos de ADN que se encuentran en el torrente sanguíneo. Los investigadores estudiaron 150 muestras de cáncer de mama, 105 correspondientes a enfermedad primaria y 45 a casos recurrentes o metastásicos.
A diferencia de los análisis centrados exclusivamente en las mutaciones genéticas, el equipo puso el foco en los nucleosomas, unas estructuras formadas por ADN enrollado alrededor de proteínas llamadas histonas. La disposición de estas estructuras puede ofrecer información sobre la regulación de los genes y el grado de empaquetamiento del ADN.
Cambios asociados a la recurrencia
Los investigadores analizaron 26 regiones del genoma previamente relacionadas con cambios en la actividad de las células de cáncer de mama cuando desarrollan resistencia a los tratamientos hormonales.
Los resultados mostraron que los casos de cáncer de mama recurrente presentaban un mayor número de variantes genéticas y fragmentos de ADN libre circulante más cortos.
Entre las regiones estudiadas destacaron especialmente RERE y SYNPO2. Una puntuación basada en los nucleosomas de estas zonas permitió diferenciar los casos de cáncer de mama primario de los recurrentes con un área bajo la curva (AUC) de 0,826, un resultado que apunta a una elevada capacidad de discriminación en esta muestra.
Además, la combinación de la información obtenida de los nucleosomas con otras características del ADN libre circulante mediante técnicas de aprendizaje automático mejoró todavía más la capacidad de predicción.
Una posible herramienta de seguimiento
Los resultados sugieren que el ADN libre circulante podría aportar información que va más allá de las mutaciones presentes en un tumor y mostrar cambios relacionados con la regulación genética, la resistencia al tratamiento y la recurrencia de la enfermedad.
Al tratarse de material que puede obtenerse mediante una extracción de sangre, este enfoque podría abrir la puerta a sistemas de seguimiento mínimamente invasivos de pacientes durante y después del tratamiento.
Esto podría facilitar en el futuro la identificación más temprana de una posible recurrencia y contribuir a adaptar las decisiones terapéuticas a las características de cada paciente.
No obstante, los propios investigadores advierten de las limitaciones del trabajo. El estudio se realizó sobre una cohorte retrospectiva y relativamente pequeña, con diferencias entre los grupos en cuanto a los subtipos de cáncer de mama y los antecedentes de las pacientes.
Por ello, serán necesarios estudios prospectivos y con un número mayor de participantes para comprobar si este método puede trasladarse a la práctica clínica.



