El 47 por ciento de las mujeres españolas afirma que tuvo a su primer hijo más tarde de lo que deseaba, con una diferencia media de seis años entre la edad a la que esperaba ser madre y a la que finalmente lo fue, según se desprende del 'Barómetro IVI de la Fertilidad', desarrollado por IVI Institute.
El estudio, realizado en colaboración con GfK/NielsenIQ a partir de entrevistas a 24.074 mujeres de 19 a 49 años en España, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Suecia, Portugal, Reino Unido y Emiratos Árabes Unidos, apunta que el retraso de la maternidad es una tendencia internacional, que se sitúa, de media entre todos los países analizados, en un 36 por ciento.
En España, donde se entrevistó a 3.021 mujeres, aquellas que afirman haber tenido que retrasar el momento de ser madres apuntan a razones personales y económicas, más que a una falta de deseo. Quienes ya son madres o están embarazadas señalan que haber encontrado la pareja adecuada (35%), alcanzar la madurez personal necesaria (33%), disponer de una vivienda adecuada (32%) y estar en el momento adecuado (30%) fueron los motivos principales que les ayudaron a tomar la decisión de tener hijos.
Entre las mujeres que todavía no son madres, las razones más frecuentes están relacionadas con su momento vital. Un 32 por ciento considera que todavía es demasiado joven, un 28 por ciento señala no haber encontrado la pareja adecuada y un 23 por ciento apunta al coste de la vivienda. Asimismo, un 22 por ciento alude a la falta de recursos económicos y un 20 por ciento a la inestabilidad laboral.
Además de haber tenido a su primer hijo más tarde de lo que hubieran deseado, las madres españolas afirman que su deseo hubiera sido tener más hijos. En concreto, la aspiración, de media, se sitúa en 2,4 hijos, mientras que, entre quienes ya son madres, la cifra real es de 1,6 hijos.
Aunque el 80 por ciento de las mujeres en España es madre o quiere serlo y para un 74 por ciento la maternidad es un objetivo vital importante, un 12 por ciento de las encuestadas no desea tener hijos. Entre ellas, un 46 por ciento no considera la maternidad una obligación, un 36 por ciento no desea modificar su estilo de vida actual y un 30 por ciento asegura que no se identifica con el modelo social vigente en torno a la crianza.
1,5 millones de mujeres han sufrido infertilidad
El barómetro, que ha sido presentado este martes, también profundiza en la infertilidad, señalando que no se trata de una situación excepcional. En España, 1,5 millones de mujeres de entre 19 y 49 años la han experimentado en algún momento de sus vidas, al tiempo que alrededor de 350.000 mujeres la han sufrido en el último año.
Para la mayoría, la dificultad aparece antes del primer hijo y, en concreto, la denominada infertilidad primaria afecta a en torno al 10 por ciento de las mujeres españolas, esto es, unas 900.000. Mientras, las dificultades para lograr un nuevo embarazo después de haber tenido uno anterior se sitúan en un seis por ciento, con aproximadamente 600.000 afectadas.
Al ser preguntadas sobre cómo actuarían ante dificultades para lograr el embarazo, un 77 por ciento consideraría acudir a un ginecólogo o a una clínica de fertilidad. Una de cada cuatro mujeres señala que ha consultado en algún momento a un profesional sanitario para recibir orientación o apoyo en la búsqueda de un embarazo.
Entre aquellas que han experimentado infertilidad, hasta el 81 por ciento consultó con un especialista y lo hizo por primera vez con una edad media de 30 años. El 61 por ciento recibió atención o tratamiento, es decir, no solo se sometió a pruebas; un 24 por ciento se sometió a fecundación 'in vitro' (FIV) y, entre estas, el 67 por ciento consiguió finalmente tener un bebé.
Las mujeres que tienen dudas sobre si acceder a un tratamiento de fertilidad aluden principalmente a barreras relacionadas con la confianza o la información y, en particular, un 64 por ciento de encuestadas apunta al menos a un motivo de este tipo. Las razones más frecuentes son la sensación de que el tratamiento no garantiza el éxito (32%), la falta de información sobre cómo funciona (22%), la desconfianza en la seguridad de los procedimientos (18%) o el miedo a los embarazos múltiples (16%).
Casi en paralelo aparecen los motivos económicos, a los que se refieren al menos en una ocasión el 63 por ciento de mujeres, sobre todo debido al coste económico o dificultades para acceder a financiación, a los que aluden el 55 por ciento, y a la falta de cobertura de seguro para el tratamiento (29%).
El 46 por ciento identifica obstáculos operativos o logísticos, como las listas de espera (30%), la dificultad para compatibilizar el tratamiento con la vida laboral (15%) o la distancia a una clínica especializada (8%). Mientras, el 45 por ciento menciona factores emocionales o físicos, entre ellos el estrés asociado al proceso (37%) o el dolor de las pruebas médicas y los tratamientos (16%), y solo un 10 por ciento apunta a aspectos éticos o culturales.
Del 25 por ciento de españolas que consultó a un médico para recibir orientación en la búsqueda de un embarazo, un 47 por ciento recurrió a la sanidad pública. Por su parte, un 37 por ciento utilizó únicamente centros privados y un 16 por ciento combinó las dos opciones.
El impacto emocional de los desafíos de la fertilidad
El estudio refleja que las dificultades para tener hijos tienen un impacto emocional en las mujeres. El 67 por ciento de aquellas que habían afrontado obstáculos para quedarse embarazadas durante al menos 12 meses describe un impacto elevado en sus vidas y una de cada tres sitúa ese impacto en los niveles más altos de la escala utilizada, con puntuaciones entre nueve y 10 sobre 10.
Las emociones que más han experimentado aquellas que han sufrido infertilidad son la frustración, citada por un 49 por ciento, seguida de la ansiedad o el estrés (44%) y la tristeza (40%).
Entre las que recibieron atención médica para lograr un embarazo, un 54 por ciento menciona alguna emoción positiva entre las que experimentó durante el tratamiento, siendo la esperanza la más habitual (24%). Sin embargo, un 85 por ciento señala emociones negativas a lo largo del proceso, sobre todo ansiedad o estrés (26%). En este sentido, un 57 por ciento considera que el acompañamiento psicológico ofrecido por la clínica de reproducción es muy importante.
A su vez, el estudio pone de relieve que una proporción significativa de mujeres percibe la fertilidad como una cuestión en la que la responsabilidad y la preocupación recaen de forma desigual. A este respecto, el 65 por ciento considera que los hombres se toman la fertilidad menos en serio que ellas, frente a un 10 por ciento que opina lo contrario.
De forma general, un 59 por ciento de las mujeres considera que España atraviesa una crisis de fertilidad, una proporción que asciende al 61 por ciento entre las 'millennials' y al 62 por ciento entre las mujeres de la Generación X, y que se reduce al 54 por ciento entre las mujeres de la Generación Z.
El barómetro analiza qué apoyos consideran más importantes las mujeres una vez que se convierten en madres. El 88 por ciento destaca la flexibilidad laboral, pero solo un 44 por ciento accedió a ella. A su vez, el 78 por ciento resalta la importancia de las distintas fórmulas de apoyo al cuidado de los hijos, como por ejemplo los permisos remunerados, pero solo un 24 por ciento declara haber accedido a alguna de ellas.



