El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha defendido este martes su continuidad en el cargo tras el accidente ferroviario de Urda (Toledo), que deja 69 fallecidos, y ha anunciado un paquete de medidas para reforzar la seguridad de la red. Entre ellas figura la incorporación de inteligencia artificial y un gemelo digital para supervisar el funcionamiento del sistema ferroviario y reducir al máximo el riesgo de error humano.
Las medidas anunciadas no contemplan, por el momento, una reducción de frecuencias en los corredores del norte, que conectan con Asturias y Galicia, ni en los de Levante. Puente sí ha avanzado cambios en la programación de la línea Madrid-Sevilla, afectada directamente por el siniestro, donde se recuperará el servicio con menos circulaciones para mejorar su fiabilidad.
El ministro ha presentado estas actuaciones durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, antes de comparecer esta tarde ante la Diputación Permanente del Congreso para dar explicaciones sobre el accidente y abordar las responsabilidades políticas. Puente ha asegurado que ningún miembro de Sumar le ha reclamado la dimisión y ha afirmado haber recibido muestras de apoyo.
"Hoy es un buen día para que hablemos sobre la responsabilidad política", ha señalado, en referencia a un debate que considera necesario abordar a partir de las decisiones tomadas, las actuaciones que pudieron omitirse y la respuesta ofrecida ante la catástrofe.
Inteligencia artificial y nuevos controles
El plan extraordinario anunciado por Transportes incluye la creación de un agente de inteligencia artificial y un gemelo digital que permitan supervisar el sistema ferroviario y las actuaciones que se desarrollan en él. Puente ha reconocido que se trata de un terreno "ignoto", al asegurar que ningún otro país ha implantado hasta ahora una herramienta de estas características.
También se desarrollará un software con alertas automáticas y procedimientos de verificación mediante listas de comprobación. A ello se sumarán cambios en la ergonomía de los puestos de conducción y una representación más clara de la ubicación de los trenes y los circuitos de vía en los centros de control.
Otra de las medidas será introducir una validación cruzada cuando los trenes circulen con sistemas de seguridad degradados, de manera que un segundo controlador confirme las órdenes. El Gobierno también revisará los protocolos de control y seguridad.
El plan contempla, además, estudiar la implantación de medidas de seguridad pasiva en los trenes, como compartimentos cerrados para el equipaje similares a los utilizados en los aviones.
Menos trenes en la línea de Andalucía
En cuanto a la recuperación de la conexión con Andalucía, Puente ha explicado que ya se ha solicitado autorización judicial para reconstruir un tramo de unos 400 metros en Urda. Los trabajos se prolongarán durante diez días naturales y, una vez finalizados, podrá recuperarse el servicio ferroviario.
Sin embargo, la programación contará con menos frecuencias que antes del accidente. El ministro ha explicado que se utilizarán trenes en doble composición para evitar que la oferta de plazas se reduzca en la misma proporción que el número de circulaciones.
En cambio, Transportes no considera necesario aplicar recortes similares en los corredores ferroviarios del norte hacia Asturias y Galicia ni en los de Levante. Puente ha defendido que la red española no está saturada y que puede absorber más circulaciones.
Más plantilla y formación para los controladores
El paquete de actuaciones incluye también mejoras en las condiciones laborales de los controladores y un refuerzo de sus plantillas. Entre las iniciativas previstas figuran protocolos frente a la fatiga, similares a los que ya se aplican a los maquinistas, además de formación continua, programas de mentoría, nuevas acreditaciones y simulacros periódicos.
Por último, Puente ha rechazado que la liberalización ferroviaria sea la "raíz" del accidente, aunque ha reconocido que no es partidario de ese modelo. El ministro ha defendido que la red ferroviaria española dispone de capacidad para asumir más tráfico y ha aprovechado para recordar las demandas territoriales relacionadas con la llegada de la alta velocidad y el soterramiento de las vías.



